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domingo, 18 de octubre de 2009

FANTASIAS DIRIGIDAS



Cuando uno sueña por lo general tiene potestad y control sobre los actos que en su presente desea realizar, esto es claro indicador de la necesidad que posee de decir o hacer algo, no pudiendo hacer por algún bloqueo, introyecto impuesto, inseguridad, por el grado de valores que uno posee, etc.

En la psicoterapia gestáltica en especial usamos como recurso las fantasías en condiciones especiales, es decir que realizamos esto como si fuera un sueño en vigilia, eso exactamente es a lo que se le puede denominar una fantasía dirigida. Durante el trabajo de las fantasías dirigidas, se van creando situaciones que no se pueden relacionar con la propia existencia de manera conciente. Toda experiencia puede llegar a ser una fantasía dirigida, el terapeuta debe tener en claro que es lo que quiere lograr y específicamente que tema quiere aperturar al darse cuenta por parte del paciente.

En todos los trabajos de fantasías dirigidas es muy importante prestar atención a la postura del cuerpo del paciente, se debe tener en cuenta que esto no es una relajación, sino es la apertura a un darse cuenta muy profundo. Este tipo de técnicas puede realizarse en forma grupal o individual dependiendo del tema a tocar, antes de empezar se debe tener en consideración la comodidad de las personas que intervendrán en el trabajo, tratamos de que la luz y la temperatura sean confortables, tratamos de aislar todo ruido ajeno al trabajo y prevenimos el relajamiento muscular excesivo para evitar que la persona o personas se queden dormidas antes de iniciar la sesión.

A continuación daremos a conocer una de las formas de inicio y algunas otras variantes que pueden ser usadas en terapia:

Al comenzar puede usarse una variante de la relajación de Jacobson, enfatizando el “MI” para cada persona y generando el darse cuenta de cada parte especifica de su cuerpo, sensibilizar el cuerpo es la primera parte de este trabajo, teniendo cuidado de generar un estado de relajación que obligue a la persona a dormirse, o que de la misma forma genere somnolencia.

El encuentro con el niño que fui:
Voy caminando por un camino… Voy prestando atención a lo que me rodea… Voy mirando de derecha a izquierda registrando cuanto veo, oigo y siento… A veces, me detengo y miro hacia atrás… delante de mi a lo lejos veo que alguien se me aproxima, que no logro distinguir… Ahora veo que es una criatura… a medida que se va acercando me doy cuenta que es el niño que yo fui… Ya esta cerca de mi, veo su cara con toda claridad, su figura, su ropa… Tomo su manita entre las mías … Permanezco así un rato, le digo lo que siento y entiendo lo que siente…. Luego cuando sea suficiente para mi lo suelto y sigo mi camino a solas…

La tienda de juguetes:
Esta es una fantasía que muy frecuentemente combinamos con la anterior. Antes de separarme del niño que fui, entramos ambos a una tienda de juguetes… donde busco, no un juguete cualquiera, sino precisamente aquel… (No aclaramos si aquel representa al mas amado que nunca se logro poseer, o cualquiera otra interpretación que los receptores de este ejercicio prefieran hacer para satisfacer las necesidades de sus propias fantasías).
La subida a la montaña para el encuentro con las distintas edades mías:

Me encuentro en un sitio montañoso… apunto de iniciar una ascensión… Antes observo todo a mi alrededor… Registro cuanto puedo ver y sentir… miro y siento con todo detalle. Me doy cuenta de como estoy vestido, de lo que siento y comienzo mi ascensión… No es mágica, percibo mi esfuerzo… mientras voy subiendo encuentro a la persona que fui en una situación penosa… (No se da ninguna información, puede ser entendida como riesgo, desvalimiento, abandono, por los integrantes según el libre fluir de sus fantasías y sus experiencias vitales).

Yo actúo… de modo que tengo completa tranquilidad respecto de la criatura y continuo mi ascensión… de pronto alguien obstruye mi paso… se trata de mi propia persona, tal y cual soy ahora… y para poder continuar el viaje debe convencer a mi oponente de alguna forma… Finalmente llego a la cumbre y la persona anciana que buscaba al principio, al final soy yo con más años y naturalmente más sabia…

La Estatua:
Entro en una casa que no conozco, hay una penumbra suave en la que no consigo distinguir con claridad… Parece tratarse de algo así como una sala de exposiciones. Un grupo de personas rodea algo y hablan entre si… En el centro de ellas, hay una estatua muy iluminada. Me doy cuenta de que me representa. Ahora oigo los comentarios de toda la gente con claridad… Se refieren todos a la estatua que están observando… Yo también observo la estatua, me fijo en su tamaño, en el material de que esta hecha, en la postura que tiene, que cosa me gusta y que no me gusta, que me genera cada uno de ellas… Luego de que he hecho esto me alejo del grupo y me quedo en la suave penumbra viviendo la sensación con la que me dejo observarme a mi mismo y escuchar los comentarios de los demás.

Bibliografía:
. Zwillinger, J. (1993). “Atención. Aquí y ahora”. Editorial Abadon. Buenos Aires: Argentina.

domingo, 11 de octubre de 2009

Conferencias en Psicología Social y Comunitaria "Perspectivas para el cambio".


Reciban un afectuoso saludo de la Especialidad de Psicología Social de la Universidad Nacional Federico Villarreal,
organizadora de la tercera edición del Ciclo de Conferencias en Psicología Social y Comunitaria "Perspectivas para el cambio".

Dicho evento busca ser un espacio de socialización de conocimientos y de nuevas propuestas que se vienen desarrollando
en el ámbito de la Psicología Social, busca convertirse en un espacio de intercambio cultural entre profesionales estudiosos de la conducta humana y de su entorno social.

Te invitamos a participar con su asistencia, a realizarse los días 21, 22 y 23 de octubre del presente en el Auditorio de la Facultad de Administración - ANEXO 08.

Para un mejor información e inscripciones, escríbenos a ccpsicosocial2009@hotmail.com y/o ingresa a nuestro blog: http://cconferenciaspsicosocialunfv.blogspot.com

VISIÓN PSICOLÓGICA

miércoles, 7 de octubre de 2009

Trastornos de las emociones en la Segunda Infancia


1.1 Miedo

Es una respuesta emocional normal ante situaciones que implican peligro para el sujeto. Es una respuesta diferenciada ante un objeto o situación específica. Es un fenómeno evolutivo y transitorio.

EL miedo en la segunda infancia

Cuando la ansiedad remite a estímulos específicos, se habla propiamente de miedo. La mayoría de los niños experimentan muchos temores leves, transitorios y asociados a una determinada edad que se superan espontáneamente en el curso del desarrollo.


El miedo constituye un primitivo sistema de alarma que ayuda al niño a evitar situaciones potencialmente peligrosas. El miedo a la separación es la primera línea de defensa; si se rompe ésta, entonces entran en acción los miedos a los animales y a los daños físicos. Desde esta perspectiva, los miedos son respuestas instintivas y universales, sin aprendizaje previo, que tienen por objetivo proteger a los niños de diferentes peligros.


1.2. Fobia

Es una forma especial de miedo y reacción desproporcionada, irracional, fuera de control voluntario del sujeto, implica respuestas de evitación de la situación u objeto fobizado y es persistente en el tiempo.

1.2.1 Fobias en los niños

Cuando los miedos infantiles dejan de ser transitorios hablamos de fobias. Las fobias son una forma especial de miedo. Las fobias infantiles suelen aparecer con más frecuencia entre los 4 y 8 años.


Las fobias de los niños están ligadas al temor injustificado y no razonable ante objetos, seres o situaciones del cual el sujeto reconoce lo ilógico, pero lo dominan repetidamente; tiene como consecuencia una inhibición en el campo de la acción y a menudo, en el de la representación. La exposición del niño al objeto fóbico provoca casi invariablemente ansiedad. Para que se trate de un trastorno la ansiedad debe interferir en las actividades cotidianas del niño.


Tipos de fobia:


Fobia Social

Los criterios para diagnosticar este trastorno son:

  • Marcado y persistente temor sobre uno o más aspectos del rendimiento social.
  • Temor intenso a la crítica y humillación en público.
  • Miedo a estar con personas diferentes a los amigos o familiares.
  • La exposición a situaciones sociales casi siempre provoca ansiedad, predisponiendo, en algunos casos, a un ataque de pánico.

Los niños con fobia social presentan, con frecuencia, distintos grados de depresión, así como también poca confianza en sus habilidades y una fuerte tendencia a ser obstinados. .

  • Fobia Específica.

Es el temor exagerado e irracional a un objeto o situación determinada (volar, contacto con animales, a las alturas, a los espacios cerrados, a la oscuridad, a los insectos, etc.) Constituye el trastorno fóbico más frecuente. En los niños, las Fobias Específicas más frecuentes son: A los animales, A irse a dormir, Fobia escolar, A la oscuridad.


. Miedo a la acción exterior por elementos insólitos; movimientos inesperados, oscuridad, perdidas de equilibrio, ruidos raros o excesivos

. Miedo a elementos naturales: silencio, fuego, olas, truenos.

. Fobia a animales grandes o pequeños, por ejemplo, perros, caballos, ratas etc.

. Miedo a personas irreales, pero que guardan un considerable valor real puesto que han sido descritos como peligrosos y presentados bajo estructuras sobrenaturales (fantasma, brujas, etc.)

. Miedo a ser descubierto por la mirada de otro o manifestaciones de su propia persona (miedo a sonrojarse).

. Miedo a que una persona cercana pueda sufrir un accidente o a la muerte de esta persona.

. Temor a la oscuridad.


1.2.2 Comportamiento del niño fóbico

La actitud del niño frente a la fobia y el comportamiento del niño fóbico están íntimamente ligados. Cuando el niño se encuentra con frecuencia frente al objeto fóbico, puede presentar verdaderas reacciones de miedo con componentes neurovegetativos asociado al gasto tensional que esto lleva consigo, cuando no puede evitarlo, el niño reacciona con una huida de pánico que no hace más que acrecentar su tensión y que pude todavía aumentar su fijación fóbica y el temor a futuras situaciones equivalentes; a veces se puede permitir afrontar el objeto, pero a expensas de una fuerte angustia que podría traer consigo un sentimiento de debilidad o una de depresión.


1.3. Trastorno de Ansiedad:
Se caracteriza por un sentimiento de peligro inminente con actitud de espera, provocando un trastorno más o menos profundo; experiencia individual que invade a la persona.

En los niños, la ansiedad se expresa en forma de llanto, oposición, berrinches y una necesidad imperiosa de evitar la situación. A diferencia de los adultos, los niños no tienen porque reconocer lo irracional del miedo.

Los miedos constituyen un factor casi constante en el transcurso del desarrollo humano. La aparición de la ansiedad en los niños, lejos de constituir un rasgo patológico, indica una evolución en la que podemos observar la conciencia que el niño va adquiriendo acerca de su propia individualidad, de sus límites y de sus recursos.


En la segunda infancia, la naturaleza de los miedos es muy amplia; aparecen temores a: Animales, Monstruos, fantasmas y Situaciones de soledad.


A partir de los 7 años se presentan temores acerca del rendimiento escolar y deportivo, temores de tipo existencial y el miedo a la muerte.


Los temores descriptos disminuyen o desaparecen cuando el niño evoluciona de modo normal. Si esto no ocurre, es probable que nos encontremos frente a un Trastorno de Ansiedad.


4.3.1 Etiología de los trastornos de ansiedad en la segunda infancia

En el origen de los trastornos de ansiedad desempeñan un papel importante, por un lado, los acontecimientos estresantes como el divorcio de los padres en los períodos críticos de la infancia y, por otro, el estilo educativo de los padres con los hijos. En concreto, hay una estrecha relación entre la ansiedad materna, la sobreprotección de los hijos y las respuestas de ansiedad por parte de éstos. Los niños ansiosos tienden a responsabilizarse excesivamente de los fracasos, experimentan dificultades para generar alternativas de actuación y discriminar las que son efectivas de las que no lo son y por último, suelen ser lentos en la toma de decisiones. La atención excesiva del niño a sus propias reacciones y a sus propios pensamientos contribuye a desarrollar y mantener la ansiedad.

1.3.2 Clasificación de los trastornos de ansiedad.


  • Trastorno de Ansiedad por Separación

Surge ante la separación real o la amenaza de separación de un adulto significativo (madre), lo cual genera ansiedad marcada.


Este trastorno se caracteriza por ansiedad excesiva e inapropiada para el nivel de desarrollo del niño, referente a su separación respecto del hogar o de las personas con quienes está vinculado.


Síntomas:


ü Preocupación excesiva y manifiesta en relación a la salud o seguridad de sus padres.

ü Miedo que algo terrible lo separe de las figuras significativas.

ü Miedo a estar solo.

ü Negativa a ir a la escuela.

ü Quejas somáticas cuando se anticipa la separación.

ü Crisis de angustia frente a la separación.

ü Insistencia en dormir con los padres.

ü El niño no acepta quedarse en el colegio.

Así como también síntomas somáticos: náuseas, vómitos, gastralgias, anorexia.

Este trastorno se encuentra estrechamente ligado al Trastorno de Pánico. Estudios clínicos han determinado que la mitad de los niños con este trastorno presentan, además, otro trastorno de ansiedad y en un tercio de ellos encontramos, también, estados depresivos. Otros estudios sugieren que esta patología incrementa el riesgo de desarrollar Trastorno de Pánico y Agorafobia durante la niñez o la adultez (Moreau y Follet 1993).

  • Trastorno de Pánico.

Los síntomas físicos y cognitivos son similares a los que ocurren en el adulto. Puede presentarse en forma inesperada y espontánea, pero en general aparece asociado a otros diagnósticos, especialmente a los de Ansiedad por Separación, Fobia Escolar y Agorafobia.


  • Trastorno de rivalidad entre hermanos

Celos marcados con agresividad hacia el hermano generalmente más pequeño. La agresividad puede ser abierta o velada; comienza después o poco antes del nacimiento del hermano. El niño compite con el hermano por la atención de los padres. A veces se observan pequeñas regresiones o pérdida de capacidades ya adquiridas con comportamiento de bebé

  • Trastorno De Ansiedad Generalizada.

En contraste con las fobias especificas, en este trastorno encontramos una excesiva preocupación y temor a diversas situaciones de la vida cotidiana. Es decir, que no está enfocado en una situación u objeto determinado. Los niños con este trastorno van cambiando, con el correr de las semanas, los focos de preocupación.

Síntomas:
  • Reocupación crónica y excesiva, difícil de controlar: Fatiga fácil, Quejas somáticas frecuentes.
  • Mal humor.
  • Berrinches frecuentes ante situaciones de cambio o que el niño pueda evaluar como peligrosas o insegura.
  • Trastorno Obsesivo Compulsivo.

Las obsesiones son ideas permanentes, que irrumpen y asedian a quien las padece. Son difíciles de controlar y se acompañan de una sensación de malestar y ansiedad de la que el niño no puede desprenderse.


Llamamos compulsión a la necesidad de ejecutar una acción o tener un pensamiento con el objeto de aliviar la ansiedad o impedir que algo malo suceda (pensamiento mágico). Las obsesiones y compulsiones deterioran la vida social y escolar. Las compulsiones más frecuentes en los niños son:

  • Lavado ritualizado de manos.
  • Necesidad de repetir, chequear y contar.
  • Rituales a la hora de dormir.

La edad de comienzo se sitúa alrededor de los 8 años. La mayoría de lo adultos con este trastorno refiere haberlo sufrido desde su infancia, sin que nadie notara que estaban sufriendo síntomas constitutivos de una patología.

Referencias bibliograficas

. Ajuriaguerra, J. (1984). Manual de Psiquiatría Infantil. Barcelona. Masson. SA.

. Jiménez, M. (1997). Psicopatología infantil. Granada. Ediciones Aljiba.

. Livia, J. (2004). Epidemiología de Psicopatología Infantil en la población escolar de Lima. Tesis de Maestría. Lima. UNFV.