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jueves, 19 de junio de 2008

Alcoholismo: ¿Qué quieres conseguir con el alcohol?

Es conocido también como Síndrome de Dependencia Al Alcohol, existe un número considerable de definiciones sobre el alcoholismo, a continuación se presentan algunas de ellas.

La organización Mundial de la Salud en 1952 definía así el alcoholismo: “alcoholismo son aquellos bebedores excesivos cuya dependencia al alcohol ha alcanzado un grado tal que presentan notables trastornos mentales o interferencias con su salud mental o física, con sus relaciones interpersonales y su funcionamiento social económico, o bien tienen signos claros de la tendencia a orientarse hacia tales síntomas. Es por este, entonces, que tales personas requieren tratamiento (Belloch, Sandin y Ramos, 1995).

Para Séller (1960; en Madden, 1986)) el alcoholismo es una enfermedad crónica que se manifiesta por el habito de beber repetidamente de tal forma que se deduce que el bebedor perjudica su salud y su funcionamiento social y económico.

Jellinek (1960) desarrolló de forma progresiva su definición del alcoholismo. En su definición inicial entendía al alcoholismo como todo uso de bebidas alcohólicas que acuse un prejuicio para el individuo, la sociedad o a ambos. Posteriormente tazó diversos perfiles de alcoholismo señalando dos características esenciales}: la pérdida del control y la incapacidad de abstenerse.

Davis (1974) refiere que el alcoholismo consiste en la ingestión intermitente o continua de alcohol que lleva a la dependencia y a consecuencia nocivas.

Feuerlein (1982) define al alcoholismo como un estado en el que un sujeto ha perdido el control sobre su consumo de alcohol, bien sea en el sentido de no poder parar de beber hasta alcanzar un estado total de embriaguez o bien en el de no ser capaz de prescindir por completo de la bebida.

Por su parte el Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA) define al alcoholismo como una enfermedad que se caracteriza por los siguientes elementos: deseo insaciable de beber alcohol, pérdida de control al beber, dependencia física que se evidencia con síntomas de abstinencia y tolerancia, visto en la necesidad de aumentar la cantidad de alcohol ingerido para sentirse embriagado o intoxicado.

Como se puede observar, a pesar de que existen muchas definiciones del alcoholismo todas incluyen el consumo excesivo del alcohol y los consecuentes problemas sociales, psicológicos y físicos que este genera.

TIPOS DE ALCOHOLISMO:
El fenómeno del alcoholismo se caracteriza por su inmensa variedad. Las diferencias entre alcohólicos son tan importantes que resulta difícil definir una experiencia alcohólica única, pues hay alcohólicos de todas las edades, razas, sexos, profesiones, niveles de inteligencia, estados de salud mental y niveles económicos; y contrariamente a ala opinión popular, no todos los alcohólicos beben de la misma manera ni sus vidas tienen las características comunes (Wallace, 1989).

Jellinek 1960 estableció una tipología de los alcoholismos, dividiéndolos en cinco tipos y nombrándolos con las primeras letras del alfabeto griego: Alfa, Beta, Gamma, Delta, Epsilón, basándose en los criterios de perdida de controle incapacidad de abstenerse. Mas tarde opta por una concepción mas general del alcoholismo, donde los alcohólicos de la forma Gamma y Delta estarán agrupados dentro de la categoría de “alcohólicos adictos” y los de la forma Alfa y Beta en la categorización de “bebedores excesivos sintomáticos y habituales” precisando que el concepto de enfermedad se aplica solo a los adictos al alcohol. Tal tipología se describe como sigue:

Alcoholismo Alfa: Representa una dependencia del alcohol puramente psicológica, no hay signos de proceso progresivo ni disturbios debido a la suspensión del alcohol. Este bebedor es indisciplinado, pues va contra las reglas de la sociedad sobre el tiempo, ocasión, local, cantidad y efectos de la bebida, pero no está sujeto todavía perdida de control ni a la capacidad de abstención.

Alcoholismo Beta: Se caracteriza por las complicaciones alcohólicas como gastritis, cirrosis hepática y otras, que ocurren sin existir dependencia física o psicológica para el alcohol. El incentivo para ingerir las fuertes cantidades de alcohol que conducen a tales complicaciones puede ser la costumbre de un cierto grupo social en cooperación con los hábitos alimentarios deficientes. No hay síntomas de abstinencia.

Alcoholismo Gamma: En este alcoholismo existe dependencia psíquica y física considerable en tanto que, los factores socio- culturales y laborales quedan relegados, la perdida de control es manifiesta; en primer plano destaca la dependencia psíquica con la ulterior tolerancia progresiva que cursa con la dependencia física. Denota una notable tendencia a la progresión y lleva a complicaciones físicas, psíquicas y socio – económicas.

Alcoholismos Delta: Implica las tres primeras características del alcoholismo gamma y en vez de la falta de control hay incapacidad de abstenerse. En este alcoholismo desempeñan un papel importante y principal los factores socio – culturales y socio – económicos, los factores psicológicos quedarían en segundo plano, su conducta se caracteriza por la ingesta regular en grandes cantidades (cuyo total se suele mantener uniforme) repartidas a lo largo de todo el día, es incapaz de abstenerse, en cuanto al control acerca de su consumo aunque puede mantenerse durante un tiempo relativo, en consecuencia, destaca aquí la dependencia física, a desarrollarse la psíquica relativamente tarde. También la tendencia a la progresión es alta, las secuelas psíquicas y somáticas son tan notorias como las socio – económicas, este tipo de alcohólicos se encontraría sobre todo en las culturas tolerantes para el consumo de alcohol (como en la nuestra).

Alcoholismo Epsilón:
Caracterizado por ingestas episódicas o la llamada también dipsomanía, el bebedor no bebe todos los días, sino que coge grandes borracheras de forma imprevisible. Es importante señalar que el alcoholismo alpha se convierte a veces en alcoholismo gamma; y el beta puede pasar a ser un alcoholismo delta, explicado por la tendencia de la enfermedad de ser progresiva.

TIPOS DE BEBEDOR:
lonso Fernández (1981) sustituyen el término de alcoholismo por el “alcohol dependencia”, dada la importancia que tiene el fenómeno de la dependencia en la enfermedad alcohólica. La alcohol dependencia consistiría en el difícilmente controlable impulso de consumir alcohol para embriagarse o al menos para experimentar una euforia o una exaltación desinhibidora, el fenómeno primario y originario no es la falta de control sino el impulso de embriaguez completo o atenuado; si el impulso de embriaguez esta en ese momento anulado o reducido el sujeto alcoholómano puede beber moderadamente, es decir, de acuerdo al impulso estará dirigido a experimentar una embriaguez o simplemente una desinhibición; y, la forma como se presente el impulso dependerá del momento en que se halle la constelación de factores psico – sociales que asume el papel básico en la determinación de la alcohol dependencia así, primero se presenta el impulso de embriaguez y luego la falta de control. Por otro lado, Alonso Fernández considera tres tipos de bebedores alcohólicos, la diferencia entre ellos se encuentra en el vínculo morboso que liga al sujeto con el alcohol, a la configuración de la vivencia alcohólica y, al modo de beber, cada uno de ellos se debe a factores etiológicos distintos teniendo la característica común de transformarse al cabo de varios años en el cuarto tipo de bebedores alcohólicos; el bebedor alcoholizado; a su vez, estos tipos dados por Alonso Fernández coinciden con los de Jellinek pero conservando particularidades encontradas por su autor.
Tenemos:

El Bebedor Enfermo Psíquico (Alcoholismo Alfa): Es aquel que se entrega a la bebida con el objeto de modificar vivencias y tensiones emocionales producidas por una enfermedad psíquica, no se atiene en su forma de beber a una pauta uniforme, seria un modo de beber mixto, alternante entre la moderación y la embriaguez. La enfermedad psíquica referida a trastornos afectivos, especialmente depresivos o maniacos, paranoides, distimias psicopáticas, deficiencia mental y epilepsias.

El Bebedor alcoholizado o bebedor excesivo regular (Alcoholismo Beta): Caracterizado por entregarse con una frecuencia irregular a la bebida alcohólica hasta casi no poder más por encontrarse en estado de embriaguez.

El Bebedor Alcoholómano (Alcoholismo Gamma): Definiendo la alcoholomanía como el impulso psíquico primario que conduce de modo intermitente a conquistar vivencias de liberación mediante la ingesta de alcohol, esta definición se refiere a tres aspectos complementarios de la alcoholomanía: el modo de establecerse (no es un fenómeno estable sino de aparición intermitente obedeciendo a factores personales o ambientales que ejercen influencia activadora sobre la personalidad pre – alcoholómana), la manifestación externa (embriaguez repetida o entrega irregular a la bebida hasta no poder mas) y, la significación biográfica (generalmente de aparición precoz, sus primeras manifestaciones durante la infancia o la adolescencia).
Hay el impulso a la embriaguez pero aun no la falta de control.

El Bebedor Excesivo Regular (Alcoholismo Delta): Quienes van raramente al psiquiatra a causa de sus trastornos psíquicos y sociales y; raramente se adscriben a Alcohólicos Anónimos.

El Bebedor Episódico (Alcoholismo Epsilón): La dipsomanía, que en el sistema de Alonso Fernández figura como la subforma periódica del bebedor enfermo psíquico; toma esporádicamente, luego de varios meses, durante varios días o semanas y luego regresa a la sobriedad por un periodo largo que puede dorar de meses a años.

Feuerlein (1982) tipifica a los bebedores en:

a) Bebedor Conflictivo: Coincidiendo con el alcoholismo Alfa.
b) Bebedor Ocasional o Inducido: Coincidiendo con el alcoholismo Beta.
c) Bebedor Toxicómano del alcohol: Coincidiendo con el alcoholismo Gamma.
d) Bebedor Habitual: Coincidente con el alcoholismo Delta.

Como podemos ver, de todo lo expuesto en esta parte, se extraen dos situaciones importantes.
1. No hay acuerdo o consenso en las definiciones, la mayoría enfoca el problema desde una sola óptica y algunos lo hacen de manera integral.

2. La mayor parte de las calificaciones se basan en la tipología de Jellinek que tiene amplia aceptación y vigencia.

FASES DEL ALCOHOLISMO:
Tradicionalmente, el alcoholismo ha sido considerado como un trastorno progresivo, con aparición sucesiva de distintos síntomas, manifestaciones y complicaciones a medida que la ingesta excesiva de alcohol aumenta; reflejando así un deterioro progresivo en aspectos psicológicos, sociales, fisiológicos.

Jellinek en 1952 dividió el curso de alcoholismo en cuatro fases (Wallace, 1989, Belloch, Sandin y Ramos, 1995):

Fase I O Fase Pre-alcohólica: En esta fase la ingesta de alcohol va progresando de una actividad social y agradable a una forma de aliviar las tensiones y el estrés de la vida diaria. El uso continuado de la bebida lleva a un aumento gradual de la tolerancia física al alcohol, y la persona necesita beber cada vez más y con mayor frecuencia para conseguir los mismos efectos tranquilizantes del alcohol.

Fase II O Fase Alcohólica Temprana: Comienza con episodios cortos de amnesia, durante o después de la borrachera. Los síntomas de abstinencia empiezan a aparecer y el sujeto inicia cada vez más temprano la ingesta de alcohol. El bebedor empieza a preocuparse por la bebida y por las situaciones que provoca su conducta, se siente avergonzado y empieza a beber a escondidas para evitar la critica social; así mismo se muestra muy defensivo y hace todo lo posible por negar, a si mismo y a los demás, sus problemas con el alcohol.

Fase III O Fase Crucial: Empieza cuando en el sujeto aparece el fenómeno de la perdida del control sobre la bebida, la dependencia física es evidente, el sujeto que llega a esta fase se ha convertido en un adicto al alcohol. En esta fase son característicos los conflictos matrimoniales, separación y divorcio, la perdida del trabajo, problemas de relaciones personales y aumento de la agresividad. El individuo es capaz de arriesgar todo lo que ha conseguido a lo largo de su vida para seguir bebiendo.

Fase IV o Fase Crónica: Supone la derrota total ante el alcohol y se caracteriza porque el sujeto pude permanecer ebrio durante una semana o mas. El sujeto vive para beber. Hay presencia de lesiones en el hígado y cerebro, que junto a la desnutrición y déficit vitamínicos derivados por el cuidado personal, pueden finalmente abocar al como etílico y a la muerte del sujeto.


Ahora bien, no todo sigue un proceso progresivo coincidente con las cuatro fases mencionadas, pues hay muchas distintas formas de desarrollar la dependencia alcohólica. Tampoco todo alcohólico invariablemente culmina el proceso hasta el completo deterioro, algunos logran moderar su consumo de forma que no desestructuran su entorno familiar y social; esto es particularmente posible en las fases tempranas de la dependencia al alcohol (Rosenberg 1993).

CARACTERÍSTICAS PSICOLÓGICAS DEL ALCOHÓLICO:
De acuerdo a CONTRADROGAS (1999) las personas adictas al alcohol u otras drogas vana presentar las siguientes características:

- Alteración de la voluntad.
- Falta, escasa o ambivalente conciencia de enfermedad.
- Déficit de autocontrol.
- Conductas de manipulación.
- Dificultades para el control extremo.
- Escasa tolerancia a la frustración.
- Conducta de evitación/ escape.
- Pensamiento dicotómico.
- Alteración de la motivación.
- Baja autoestima.
- Escasa habilidad social.
- Conductas antisociales.
- Inmadurez emocional.
- Creencias irracionales.

CARACTERÍSTICAS DE LA FAMILIA DEL ALCOHÓLICO:
Algunos autores (FAD, 1993; Zaldívar, 1998; Vacca, 1999 & García, 1999) señalan que en una familia donde existe el problema del alcoholismo, van a ser evidentes ciertas características, propias del desajuste y la desorganización familiar, se mencionan las siguientes:

1. Desintegración familiar.
2. Problemas en la comunicación.
3. Padres excesivamente permisivos o autoritarios.
4. Padres hostiles, rechazantes o poco afectuosos.
5. Integrantes con baja autoestima.
6. Presencia del maltrato físico y/o psicológico.
7. Temor a expresar sus sentimientos.
8. Poca capacidad de tomar decisiones para establecer límites claros.
9. Padres consumidores de otras drogas.
10. Ausencia física y/o emocional de sus miembros.
11. Codependencia.

Al respecto Cendeño (1990) refiere que en la dinámica familiar del enfermo alcohólico predomina un contacto inadecuado entre sus miembros, algunos de los familiares establecen contactos insanos con él, lo rechazan, lo agreden y la mayoría de las veces no hacen contacto, se aíslan. Ellos descalifican la presencia del familiar alcohólico, sus palabras, sus órdenes, consejos y recomendaciones terminan por aislarse de él, de sí mismos y de los demás; es decir finalmente no establecen contacto entre sí, ni con el ambiente. Se puede observar que en la forma de relacionarse del grupo familiar de un alcohólico, no se da el fluir del ritmo básico del funcionamiento para un contacto sano.

Generalmente no se ofrecen afecto y los estímulos físicos y emocionales que brindan el amor y la aceptación casi no están presentes.

Además, el estrés derivado de alojar a un bebedor problemático en la familia puede manifestarse de distintas maneras: a veces, los niños presentan trastornos de comportamiento que revelan dificultades familiares; otras, un esposo o esposa pide ayuda, o experimenta su propia reacción patológica a las dificultades impuestas por la convivencia con una persona con un problema de alcohol; otras, el mismo sistema familiar se derrumba o sus funciones son dañadas hasta el punto de hacerse necesaria la ayuda e intervención profesional; pero raramente acudirá la persona con el problema al especialista en busca de ayuda. Por otro lado, muchas veces, la tolerancia y encubrimiento proporcionado por la familia, con el fin de asegurar la perpetuación de la unidad familiar, retrasan el reconocimiento del problema e inhiben la intervención (FAD, 1993).

También, está claro que la familia entera sufrirá inevitablemente consecuencias crueles y mutilantes de incluir un miembro alcohólico, en este contexto se ha apuntado que el abstemio es tan enfermo como el bebedor, excepto en lo referente al daño corporal. (Jonson, 1980; citado en Grisham & Estes, 1989).
Aqui les presentamos algunos spots publicitarios y campañas contra el consumo de alcohol, con mensajes que nos parecieron muy buenos para meditar y tomar conciencia.
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3 comentarios:

Luis dijo...

En la descripción del alcoholismo alfa de Jellinek, donde dice;

"...pero no está sujeto todavía perdida de control ni a la capacidad de abstención."

debería decir : "la incapacidad de abstención"

Luis

Anónimo dijo...

Épsilon es palabra esdrújula por lo que se acentúa ortograficamente en la penúltima sílaba, además tienes muchas faltas de ortografía pero gracias por la información fué muy útil

Anónimo dijo...

Y FUE no lleva acento en la E, porque es un monosílabo que no se puede confundir con ningún otro... Muy chingoncito cabrón.