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lunes, 17 de noviembre de 2008

Resiliencia: Cuando todo parece actuar en nuestra contra

En visión psicológica hemos tenido encuenta trabajar el tema de resiliencia desde un punto de vista del análisis dado que es un término que podría ser definido como: “ La capacidad para resistir, tolerar la presión , los obstáculos y pese a ello hacer las cosas correctas, bien hechas, cuando todo parece actuar en nuestra contra se ha convertido en un concepto que integra ingredientes psicológicos, social, emocionales, cognitivos, culturales, étnicos.....etc. por ello no es grato compartir un análisis de la vida de un personaje en este caso del escritor chileno Hernán Rivera Letelier. Esperemos que este análisis del caso sea muy productivo y colmen sus expectativas.

ANTECEDENTES BIOGRÁFICOS
...Hernán Rivera Letelier nació en Talca en 1950, En Algorta, primera oficina salitrera donde hace sus estudios primarios y transcurre su infancia. Hijo de padres evangélicos, criado desde el rigor que manifestaba la religión en ese entonces. Su padre trabajaba en las calicheras y su madre, dueña de casa, cocinaba para los trabajadores de la pampa. Su familia se constituía además de cinco hermanos, dos mujeres y tres hombres, los cuales a los pocos años de vivir en Algorta, se trasladaron a buscar “suerte” a otros lugares.
Debido a la religión que profesaban sus padres, jamás pudo asistir al cine, ni a bailes, ni oír canciones por la radio, ni poner discos por la vitrola, tocar la guitarra o leer libros, que no trataran de la palabra evangélica.

En el año 1959, la salitrera que albergaba a la familia Rivera Letelier, cierra sus puertas y sus trabajadores emigran hacia ciudades cercanas, entre ellos la familia de Hernán quienes buscan refugio en Antofagasta. En esta ciudad, al transcurrir quince días, muere su madre, teniendo él nueve años. Su padre se va a trabajar a Mantos Blanco, con un sistema de turno de quince días en la minera y no más de la mitad en Antofagasta. Sus hermanos menores son trasladados por sus hermanas casadas a vivir en el seno de su hogar. Hernán queda solo, por lo cual comienza a trabajar vendiendo el diario, siendo este el único sustento para alimentarse.

En la ciudad de Antofagasta, Hernán se siente atraído por el arte y por la libertad que le entregaban las calles, allí “conoce el sexo, el rock and roll, el cine y su primer amor Rosita Quintana”. Luego se traslada a Coya Azul, donde transcurre su adolescencia desempeñándose como mensajero. A los 21 años de edad, cuando no conocía más que el desierto, cogió una mochila y se marchó a ver el mundo. Sin oficio ni beneficio, o sea, sin comida, tumbado en una playa con un amigo, escuchó por la radio que se convocaba a un concurso de poemas. El primer premio era un almuerzo para dos en un lujoso hotel de la costa. Se presentó y ganó, por lo que hoy dice “escribí mi primer poema por hambre...”.
Se traslada a Pedro de Valdivia, con una familia ya formada, desempeñándose en ella varios años como obrero. Había sido ya ascendido a empleado, por lo cual se traslada a Antofagasta y logra completar su enseñanza media, estudiando y trabajando para poder desarrollar su habilidad literaria y dedicarse a la escritura, mientras tanto “Pedro”, llamado así en el lenguaje coloquial de los calicheros, cierra definitivamente sus puertas en 1995. Entre tanto Hernán escribe su primera novela “La Reina Isabel Cantaba Rancheras”, con lo cual se hace conocido nacionalmente, ganando el premio del Consejo Nacional del Libro, con lo que adquiere el sueño de su padre: comprarse una casa.

DESARROLLO TEMÁTICO
A partir de los factores analizados de la entrevista semi – estructurada, realizada a Hernán Rivera Letelier, fue posible deducir tanto factores de riesgo como factores protectores, los que se identifican a continuación:

Factores de Riesgo
1.-Situación de pobreza: “en la pampa éramos pobres como ratas, pero yo era feliz igual, andaba a pata pela en las calicheras, cazando lagartijas, persiguiendo remolinos de arena, siempre he pensado en la pobreza como un enmarcamiento mental, si uno se siente pobre esta frito, yo era pobre pero nunca me sentí pobre...” (H. Rivera Letelier).

En el contexto histórico, en el cual transcurre la vida de Hernán, eran muy marcadas económicamente las clases sociales, en este sentido Hernán pertenecía a la clase obrera, es decir, a la clase más baja, esto pudo haber influido en el poco desarrollo educacional que se manifestaba en ese momento, dado que esta clase estaba privada de aprender a leer y a escribir. Sin embargo, en la década de los 50 se comenzó a institucionalizar la educación en la pampa, con ello Hernán tuvo acceso a sus primeros años de estudios, llegando hasta sexto de primaria.

2.-Muerte de la madre: “yo quedo huérfano a los nueve años, cuando para Algorta y nos veníamos a Antofagasta, mi madre muere a los quince días de estar acá y mi viejo se va a trabajar a una mina de cobre, aquí a Mantos Blanco, viajaba cada diez o quince días. Yo vivía solo, ya que mis hermanas casadas se llevaron a los más chicos, y yo me quedo solo en Antofagasta, lo cual me hizo ser un hombre a los nueve años...” (H. Rivera Letelier).

La muerte de la madre, significa la pérdida del vínculo afectivo más importante para Hernán, ya que como él declara se siente huérfano, a pesar de tener a su padre vivo. La situación de soledad en la que cae Hernán, lo obliga a trabajar desde niño, y esto lo expone a estar en constante acercamiento con los peligros de la calle, por ejemplo, factores de riesgo, como la droga, alcoholismo, etc.

3.-Trabajo “duro”: “Trabajaba para puro comer o sobrevivir, ya que en la pampa éramos explotados en el trabajo, y nos encontrábamos en el desierto más cabrón del mundo”.

“Trabajé desde niño vendiendo el diario, sino lograba venderlo yo no comía, se me acaba la infancia y me convierto en un hombre, a veces pasaba semanas enteras sin comer esperaba que llegara el viejo de la mina para seguir comprando el diario”.

“Me voy a la pampa a trabajar desde muy niño, me voy a trabajar como mensajero, cuando la salitrera era de los gringos, a los 14 años, ahí me quedé, entre a la mina e hice de todo hasta el 95. Siempre he dicho que yo he vivido el doble de la edad que tengo...” (H. Rivera Letelier).

El trabajo pesado en el que se encontraba inmerso Hernán, no era una opción sino que era una obligación, para poder sobrevivir. La violencia política que se vivió en las salitreras, sobre todo el trato hacia los obreros, constituye también un factor de riesgo para Hernán, ya que como él lo manifiesta, eran explotados con largas horas de trabajo. A la edad de Hernán es posible deducir, considerando que para un adulto es una labor pesada y que para un niño lo es aún más.

4.- Hacinamiento: la vida de Hernán en la salitrera Algorta transcurrió en una “casa”, que constaba de dos piezas, una que tomaba la función de dormitorio y la otra de cocina-comedor, en ello podemos ver que el espacio de desenvolvimiento era muy reducido, por lo que Hernán estaba

constantemente fuera de su casa, exponiéndose al rigor pampino, “el desierto más cabrón del mundo”. (H. Rivera Letelier).

5.-Rigurosidad religiosa: “mis padres eran evangélicos, entonces yo fui criado bajo una disciplina férrea, no podíamos ir al cine, era cosa del demonio, no podíamos ir a bailes, en la casa no se escuchaba música, no había radios, ni vitrola, ni guitarra, ni libros, solo teníamos la Biblia”. ( H. Rivera Letelier).

Esta rigurosidad, lo mantenía alejado de espacios de recreación, con poca estimulación ambiental o social, la cual pudo haber influido en su desarrollo cognitivo y social, impidiendo la manifestación de sus potencialidades, las cuales se desarrollan cuando saca su enseñanza media.

6.-El cierre de la salitrera Pedro de Valdivia: “la gente y las familias completas lloraban todos por irse de sus tierras, la última fue Pedro de Valdivia en la que me toco a mí, nunca había sentido un dolor tan hondo, como cuando tuve que dejar Pedro de Valdivia, en este yo empecé a escribir, yo me casé, enterré a mi primer muerto, entonces dejar todo eso era realmente triste, tanto así que yo no quise volver mi cabeza atrás para no quedarme convertido como una estatua de sal”. (H. Rivera Letelier).

En este momento él se siente muy abatido, ya que siente que no tiene qué hacer, puesto que la pampa era su vida, en ella trabajaba, vivía y se sentía protegido, es por ello, que siente miedo al futuro, ya que es volver a empezar todo de nuevo. No tenía donde vivir, ni llegar con su familia, ni dinero, lo único que poseía era a su familia y un bosquejo de una novela.

Factores protectores
1.-Trabajo solidario” en la pampa: “los pampinos tuvimos que humanizar el paisaje y la única manera de humanizar eso era hacernos un modo de vida, donde primaba mucho la solidaridad entre nosotros y comprendimos que para sobrevivir en ese desierto, uno no podía sobrevivir solo, siempre estaba dependiendo del otro, por eso la solidaridad era la base de la amistad y el cariño entre nosotros, entre los vecinos, entonces la vida era muy linda porque los campamentos eran pequeños no más de 4 o 5 calles, donde nos conocíamos todos”. (H. Rivera Letelier).

Esta solidaridad es un Factor Protector, que funciona como apoyo social, que surge de un conglomerado de personas, que comparten iguales condiciones de vida. La cercanía de la gente por lo sucinto del lugar, ayudaba a generar vínculos afectivos, sintiendo con ello a una gran familia.

Por otro lado, la pampa se identifica como un refugio donde Hernán deja la historia que lo retrata, por lo cual siempre intenta volver a ella, incluso en la actualidad vuelve a los vestigios de la salitrera. De este modo la pampa se transforma en el precursor de su sentido de vida: la literatura, en tanto, las historias que se desarrollan en sus libros, giran en torno a la labor pampina y al sueño de ser un gran escritor.

2.-Creatividad: “yo siempre fui un cuentero, siempre fui un mentiroso, siempre me gustaba contar historia, siempre fui alaraco, siempre agrandaba las cosas y los escritores son eso, debemos ser mentirosos, calumnieros, pero lo descubrí tarde a los 20 años, aunque siempre sentí que tenía una sensibilidad por el arte”. (H. Rivera Letelier).

Hernán creó su primer poema para poder comer, debido a que se llamó a un concurso donde el primer premio era una comida en un lujoso hotel, en ese momento él descubre que posee la habilidad de poder escribir, y transforma esta habilidad en su meta, por lo cual él estudia, se perfecciona y dedica su vida a la escritura, como él mismo lo manifiesta: “....cuando digo voy a ser escritor....pero dije quiero ser el mejor y me di cuenta de que si quería ser el mejor tenía que sacrificarme, me di cuenta que me faltaba educación, me faltaba cultura, me faltaba lectura, yo no había leído casi absolutamente nada, entonces me matriculé en la escuela nocturna de Pedro de Valdivia, saqué mi séptimo y octavo básico...estaba contentísimo cuando me dieron mi certificado de séptimo y octavo...”.

3.- Rasgos de Personalidad: Al conversar con Hernán es posible observar su gran sentido del humor, en tanto hace de todo una broma. Además, es posible dilucidar que posee una habilidad para tomar distancia de los problemas y adversidades, situación que puede inferirse de la siguiente frase: “...Aprendí que no hay que tenerle miedo al fracaso y yo fracasé muchas veces y aprendí que el fracaso hay que tomarlo como una enseñanza, si fracasé acá, aprendí que por acá no era, así que pa’ la otra me voy por otro lado. Aprendí que hay una sola clase de persona que no fracasa... la que nunca intenta nada”.

A partir de lo anterior, es posible concluir que desde niño ha mantenido una actitud positiva al fracaso, es decir, su auto concepto y su autoestima eran positivos. Hernán al recordar su infancia, si bien recuerda su pobreza económica, recuerda también una niñez feliz. Además, Hernán presenta rasgos de autonomía que se manifiestan en la necesidad de escribir por que sí, porque lo siente. Respecto a ello, el autor manifiesta: “...pienso que la felicidad existe, el 90% es como se dice por ‘hacer lo que uno quiere’, en vivir de lo que uno quiere, y eso es impagable, además de vivir de lo que uno quiere hay que querer lo que uno hace para vivir...”

4.-Motivación al logro: es posible apreciar que desde niño Hernán sentía que tenía algo especial, que tenía dentro de él algo importante, por eso nunca se sintió pobre ni se dejó abatir por las adversidades. Hernán respecto a ello manifiesta: “...yo era pobre pero nunca me sentí pobre, siempre yo sentí o presentí que tenía algo, que valía mucho. Yo desde chico sentía que tenía algo adentro...¿Qué?...no tenía idea... pero algo tenía dentro que me hacía distinto a los otros, a mis amigos. Siempre confié en mi”.

Esta motivación también le permitió perfeccionar sus estudios, sacar su enseñanza media y, sobre todo, dedicarse a la escritura. Para cumplir su sueño(ser escritor), estudia y trabaja al mismo tiempo, dividiendo sus espacios libres entre el estudio y la lectura de otros poetas y escritores a quienes admiraba. En palabras de él: “....buscaba poemas de Pablo Neruda, de Ernesto Cardenal, de Mario Benedetti y los comparaba con mis poemas, los miraba y decía ‘puta que te falta hueón’...y seguía escribiendo...”.

Los Factores Protectores descritos en el punto anterior, se armonizan a través de Mecanismos de Protección, involucrándose unos con otros, ya sea por su grado de sobre posición o por una posibilidad de combinación no aditiva. Al respecto, el grado de sobre posición de cada factor descrito anteriormente, se señala de la siguiente forma. En primer lugar, el auto concepto positivo que posee Hernán, sobre sí mismo y sobre lo que le rodea, se entrelaza con el trabajo solidario en la pampa. De esta forma, él establece un vínculo afectivo muy fuerte con los pampinos y con la pampa en sí misma.

En segundo lugar, respecto a la combinación de factores protectores, podemos visualizar que el sentimiento que posee Hernán, acerca de “esa habilidad especial”, se combina o se manifiesta con su fuerza interna para seguir adelante en la búsqueda de su sentido de vida, que descubre en la literatura. Por ejemplo, es posible ver que frente al Factor de Riesgo pobreza, Hernán usa como mecanismo de protección sus rasgos de personalidad, que le permiten visualizar su vida de forma positiva.

Por otro lado, existen una serie de conceptos que se relacionan con el término resiliencia y con lo que ella implica. Entre estos conceptos se encuentra el de Robustez, que refiere a “una combinación de rasgos personales que tienen un carácter adaptativo y que incluye el sentido de compromiso, desafío y la oportunidad que se manifiesta en ocasiones difíciles.”(Kotliarenco, M. El estado del arte en Resiliencia.1997). Al respecto, Hernán pude definirse como una persona robusta, en tanto cuando muere su madre, él comienza a trabajar. En este sentido, Hernán combina su fuerza, su autoconcepto positivo y su humor, en un sentido de responsabilidad y compromiso, sintiendo la necesidad de trabajar para subsistir.

Por otro lado, el concepto de invulnerabilidad también se relaciona con el concepto de resiliencia, en este sentido, la invulnerabilidad refiere a una capacidad que poseían ciertos niños, en tanto no cedían a las presiones del estrés y la adversidad (Kotliarenco, M.1997). Con relación a ello, y desde la corrección que hace Rutter, en tanto es un concepto que no puede ser atribuido a sujetos “normales”, sino más bien patológicos, es posible decir que Hernán no es una persona invulnerable. Frente a las adversidades, como la muerte de los padres y de la salitrera Pedro de Valdivia, Hernán a llorado y se ha sentido abatido, sin embargo, y es ahí donde cabe el concepto de resiliencia, ha surgido y ha aprendido de ello, pudiendo así crear su propio sentido de vida.

Finalmente, otro término que se relaciona con la resiliencia, es el concepto de Competencia, que hace referencia a “las habilidades de enfrentamiento subyacente” (Kotliarenco, M. El estado de Arte en Resiliencia.1997). Respecto a ello, y con relación al concepto anterior, es factible decir que Hernán, aún cuando ha sido una persona vulnerable en las etapas más adversas de su vida, ha sido capaz de enfrentarlas y de luchar por seguir adelante, fijándose metas siempre muy altas, para llegar siempre un poco más allá.

CONCLUSIONES Y ANÁLISIS
A medida que transcurría la entrevista con Hernán, y se relataba su historia de vida, es factible poder evaluar a este personaje como resiliente. Puesto que, se identificaron con facilidad los factores de riesgo a los que se expuso este autor, en tanto la pobreza, la muerte de los padres, sobre todo de la madre, a temprana edad, la soledad en la que queda cuando ésta muere y sus hermanas casadas se llevan a los hermanos que eran menores que él, el trabajo forzado y duro al que se debió someter por la necesidad de comer y las condiciones ambientales en las que se desarrolló, como el hacinamiento y las condiciones eriazas propias del desierto. La rigurosidad religiosa que cultivaba su familia, que juega como factor de riesgo, en tanto lo mantienen desligado de los acontecimientos externos y sobre todo del arte, que llamaba tanto la atención de Hernán, que, una vez descubierto, se transforma en su modo y sentido de vida.

La capacidad de este literato, para sobrellevar las situaciones adversas y construir sobre ellas un sentido de vida, está claramente presente en la vida de Hernán. En este sentido, es posible ver que las características de personalidad y, desde luego, el temperamento positivo que tiene el autor, le permiten sobreponerse a estas situaciones, permitiéndole también cumplir las metas propuestas y seguir avanzando sobre ellas.

En este autor, los momentos que reflejan con mayor fuerza su capacidad resiliente es cuando muere su madre, y tiene que trabajar para subsistir, en tanto la muerte de ella le da la fuerza para continuar viviendo. Además, a pesar de saber que no posee bienes materiales ni una situación económica favorable, él se siente feliz y recuerda su infancia como una etapa feliz. Luego, cuando muere su padre, él siente que debe volver a la pampa, a sus raíces y a la protección que éstas le daban, en tanto en ella encontraba la fuerza y el refugio para continuar luchando.

Por otra parte, desde lo social Hernán se desenvuelve como un sujeto común, no pretende hacer distinciones por su condición de escritor, nunca se sintió a parte de la realidad pampina y siempre compartió con los pampinos.

Finalmente, a medida que se conocía la vida de este literato, era posible desprender que desde el enfoque de promoción de la resiliencia, donde se apunta a mejorar la calidad de vida, promover los factores protectores como la creatividad, humor, autoestima y sentido de responsabilidad, la vida de este autor esta llena de estos factores que se intentan promover para superar las adversidades.

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