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miércoles, 15 de julio de 2009

Evaluación Diagnóstica De La Familia

Las fuentes de información que contribuyen al proceso de evaluación diagnóstica pueden proceder del registro y análisis de historias individuales de todos los miembros de la familia, escalas, cuestionarios, entrevistas familiares abiertas o estructuradas, observación de la familia como grupo mediante vídeo que permite el visionado y estudio posteriores, y la colaboración informativa de los trabajadores sociales.

Es importante que los métodos de evaluación diagnóstica presten una especial atención a la disfunción de los sistemas familiares como un factor etiológico en el desarrollo de la psicopatología "individual".

Al mismo tiempo, es necesario también un sistema diagnóstico de referencia para formular los objetivos de la intervención terapéutica y para indicar áreas disfuncionales en niños y adolescentes con riesgo de desarrollar psicopatología. Los principales signos de disfunción familiar que hay que considerar en toda evaluación diagnóstica incluyen: conflictos intrafamiliares, fenómenos de triangulación, pseudosecretos, fracaso para mantener la nuclearidad familiar, separación de los padres, cisma conyugal, sesgo marital, y pautas y coaliciones familiares disfuncionales. De este modo, cualquier enfoque terapéutico en niños y adolescentes debe basarse en un sistema de referencia diagnóstico que señalará la dinámica de las relaciones familiares que son susceptibles de disfunción psicopatológica.

La evaluación del sistema familiar, aparte de valorar la posible existencia de una historia familiar de trastornos mentales, se dirigirá fundamentalmente a evaluar la estructura y el funcionamiento familiar. El terapeuta deberá centrarse en analizar las siguientes áreas fundamentales:

1) Estructura de la familia con sus pautas transaccionales habituales y alternativas; 2) flexibilidad del sistema familiar y de los límites, y su capacidad de reestructuración; 3) resonancia del sistema familiar en su conjunto frente a las acciones individuales de sus miembros; 4) contexto familiar y extrafamiliar, evaluando las fuentes de apoyo psicosocial y de estrés, además del tipo y calidad de interacciones sociales extrafamiliares que mantiene el sistema familiar; 5) fase del ciclo vital donde se encuentra la familia, valorando el rendimiento funcional acorde a la etapa correspondiente; 6) contenido y estilos de las comunicaciones de la familia; 7) estilos defensivos familiares de afrontamiento de funciones y fuentes de estrés; y 8) formas en que los síntomas del "paciente" identificado son utilizados en beneficio del sistema familiar para el mantenimiento de determinadas pautas recurrentes de interacción.

TRATAMIENTO
Aunque existen distintas escuelas de terapia familiar, todas ellas tienen como finalidad promover la individuación y maduración de los sujetos que componen la familia, mejorar los canales de comunicación haciendo innecesaria la expresión a través de los síntomas, y asumir los límites entre los distintos subsistemas familiares.

A pesar de que dentro de la terapia del grupo familiar existen diversas técnicas, el punto de convergencia específico de todas ellas es el enfoque sistémico. El enfoque sistémico es de utilidad en la práctica clínica porque permite la comprensión de estructuras tan vinculadas entre sí como la personalidad y la familia.

La orientación sistémica reúne las siguientes características:
· Los diferentes miembros de la familia están interrelacionados.
· Cada uno de los elementos que integran la familia no puede ser entendido aisladamente del resto del sistema.
· El funcionamiento familiar no puede comprenderse por el conocimiento individual de cada uno de sus elementos.
· La estructura y organización familiar son factores determinantes en la manifestación de las conductas de cada uno de sus elementos.
· Las pautas de interacción del sistema familiar acaban moldeando la conducta de los miembros familiares.
· Los resultados de estudios de revisión de diferentes escuelas de terapia familiar sugieren que un enfoque ecléctico en la terapia de familia depara los mejores resultados, respaldando de este modo el creciente énfasis en la integración de las escuelas de terapia familiar. Los enfoques familiares parecen ser especialmente adecuados en el tratamiento de la psicopatología en la esquizofrenia, trastornos del estado de ánimo, trastornos de conducta, drogodependencias y trastornos alimentarios, siendo su aplicabilidad menos clara para los trastornos por ansiedad y alcoholismo.

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