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miércoles, 10 de diciembre de 2008

Psicopatología de la Percepción e Imaginación

La percepción, o sensopercepción, es el acto que pone en relación nuestra consciencia con el mundo exterior. en este acto, el individuo no es un mero receptor de datos exteriores, sino que asume una participación activa.

Dicha participación consiste en las tareas de seleccionar, clasificar y configurar significativamente los datos objetivos y, para ello, necesita integrar el material percibido con los datos provenientes de experiencias anteriores.
La atención debe entenderse como un fiel reflejo de la realidad, mientras que las falsas percepciones y las percepciones patológicas conllevan un falso reflejo de la realidad compartida.
El dato fundamental pata la percepción, como proceso psicológico, consiste en la certeza de la realidad, es decir, que lo que se percibe está ahí, en el exterior o en el interior de nuestro cuerpo, que realmente existe.
La imaginación por el contrario, se refiere al acto de representar los objetos que ya se han percibido con anterioridad. Pero la imaginación, en cuanto representación de la realidad, no es una exacta reproducción de esta, por lo que se entremezcla con el concepto de la imaginación creadora y se mueve en el mundo de los símbolos o de las imágenes.

La percepción, como proceso psicológico, se caracteriza porque lo que se percibe tiene un diseño determinado, provisto de detalles, unas cualidades sensoriales adecuadas, una forma estable y constante, independiente de la voluntad, carácter de objetividad o corporeidad y manifestación en el espacio objetivo.

La representación se caracteriza porque lo que se imagina tiene un diseño indeterminado, incompleto y con detalles aislados, falta de fidelidad sensorial, inconstancia de la forma, dependencia de la voluntad, carácter de subjetividad y manifestación en el espacio subjetivo, es decir, en la propia mente.

Hay dos tipos de representaciones:
Las representaciones de la fantasía que son representaciones inventadas y las representaciones mnésticas, que actualizan una percepción vivida anteriormente. Entonces podemos decir que una representación de fantasía es una percepción recreada en virtud de asociar los datos sensoriales con imágenes mnésticas distintas de las que integraron en su día la correspondiente percepción primaria. El sujeto suele experimentarla como un objeto irreal, un objeto meramente representado, que no había sido vivido anteriormente.

En la representación mnéstica, la percepción actualizada no es idéntica a la percepción vivida, pero si muy semejante a ella. El sujeto la experimenta como un producto real, con la evidencia de que constituye algo ya vivido anteriormente.

Los componentes y condicionamiento de la percepción son muy variados: desde el sustrato sensorial y neurofisiológico, hasta los factores sociales, pasando por el estado de ánimo particular del que percibe.

Los órganos de los sentidos y el cerebro, según el trazado que va de lo periférico a lo central, posibilitan en registro de datos, mientras que las múltiples sensaciones corporales están diversamente diferenciadas en cuanto a la capacidad de discriminación según el canal sensorial por el que se percibe el estímulo.

Pero lo que se percibe no se queda en una mera experiencia sensorial, sino que posee una determinada significación para cada uno de nosotros y una resonancia afectiva. Por ello, un particular estado de ánimo asociado a una motivación puede modificar y determinar nuestra percepción, hasta el punto de provocar un error perceptivo por su relación con los fenómenos de su gestión o autosugestión.

Para entenderlo mejor daremos un ejemplo:
Si un apasionado hincha de un equipo de fútbol está en el estadio compartiendo la excitación de miles de personas, se encuentra en estado de ánimo expectante, matizado por la ansiedad de que si equipo anote un gol, siendo la motivación la necesidad de ganar. Si un disparo a puerta ajustado al poste rebota en la parte exterior de la portería, el aficionado cree que ha sido un gol, y su reacción es gritar de alegría, hasta que aparece la cruel realidad que no se quiere aceptar. Se ha producido un error óptico, una ilusión determinada por la emoción y se ha visto lo que se esperaba ver.

Esto mismo sucede con ciertas experiencias que producen sentimientos de miedo, de amenaza o de desesperación, como ser sorprendido por un temblor, estar solo de noche en casa y percibir sonidos y sombras inexplicables, o encontrarse profundamente deprimido. Las emociones, el modo en que se vive la experiencia y, a veces, la difuminación de los límites entre lo real y lo imaginario, modifican nuestra percepción y se cae en la fantasía, bien positiva y creativa, bien negativa e insoportable.

Las pseudopercepciones:
Los trastornos perceptivos más importantes son los errores perceptivos, que el lenguaje común se denomina engaños a los sentidos, y que se dividen en ilusiones y alucinaciones.
Las ilusiones
Son deformaciones de los objetos percibidos. Así en este caso realmente se percibe algo, pero se le da un significado diferente al que tiene. Por lo tanto hablamos de percepciones falseadas o errores de reconocimiento.

Por ejemplo, tomar por figuras amenazantes en la oscuridad de la noche lo que en realidad son árboles.

Las ilusiones se dan a causa de:
1. Por defectos patológicos de los órganos sensoriales
2. Por problemas de la atención
3. Por trastornos de la consciencia (oníricas)
4. Por modificaciones del humor y de las emociones (catatímicas)
5. Por producciones de la propia fantasía (fantásticas o pareidólicas)

Las alucinaciones:
Se definen como percepción si objeto. Por lo tanto se trata de la invención de un objeto inexistente ya que no fundamenta en estimulo alguno.

Se distinguen tres tipos básicos de experiencia alucinatoria:

Debe quedar muy claro, que los tres tipos son, en el fondo el mismo fenómeno de alucinar. Ahora bien la distinción se basa en que dicha experiencia puede manifestarse de diferente manera tanto por lo que se refiere a sus características como por el tipo de paciente que la viva y la causa que la provoque.

La alucinación sensorial se produce mayormente a causa de disfunciones cerebrales secundarias a ciertas enfermedades, como la epilepsia, o alguna ingestión de sustancias toxicas, pero también se pueden manifestar en pacientes sin problemas cerebrales, como algunos esquizofrénicos.

La alucinosis se produce siempre a causa de lesiones en los receptores periféricos o en los centros corticales, por lo que la causa es neurológica en todos los casos.

La pseudoalucinación siempre tiene un carácter funcional, carece de base orgánica, es un fenómeno más imaginativo que perceptivo y se observa específicamente en ciertos pacientes esquizofrénicos, especialmente los que sufren trastornos paranoides.

Las dos primeras cualidades podrían integrase en una sola: la objetividad espacial. La alucinación sensorial tiene una estructura homogénea y similar a la percepción, al igual que la pseudoalucinación se corresponde mucho más con la representación que con la percepción y aunque existe convicción de realidad, no se experimenta lo percibido en el campo externo u objetivo es decir, fuera de uno mismo, sino dentro de uno, en la propia mente o dentro de la cabeza.

Características comunes de las personas que sufren de experiencias alucinatorias:
· Actividad alucinatoria persistente o intermitente.
· Resistencia a comunicar la experiencia a los demás.
· Sentimientos de perplejidad, de excitación, de pérdida de control y de estado de humo ansioso e irritable en la fase inicial.
· Pérdida mayor o menor del juicio de realidad y conducta congruente con la temática alucinatoria y/o delirante en la fase crónica.
· Asociación con otros síntomas perceptivos, así como de otras áreas funcionales.

Dicho esto, las alucinaciones también se pueden clasificar con respecto a su complejidad y al canal sensorial por el que se perciben. Según la complejidad se clasifican en simples(ruidos elementales, amorfos, luces en forma de fogonazo, etc.) y complejas (melodías, imágenes e incluso actividad de varios personajes en el medio externo al paciente, por lo que se denomina escénicas)

En relación con la esfera sensorial o canal perceptivo se clasifican en acústicas (auditivas), ópticas (visuales), olfativas, gustativas y táctiles, cenestésicas y cinestésicas.

Alucinaciones acústicas: se experimentan como ruidos o sonidos (acoasmas), o bien murmullos, voces, palabras e incluso frases.

Alucinaciones visuales: se presentan, sobre todo en personas que padecen de trastornos orgánicos cerebrales, enfermedades oculares y del nervio óptico, infecciones agudas, intoxicaciones graves (alcoholismo) donde pueden ver objetos móviles, animales, personas, demonios, etc.
Alucinaciones gustativas y olfativas: suelen asociarse también a estados de sugestión (especialmente cuando alguien espera la presencia de un olor o un sabor). Algunos pacientes influidos por sus delirios pueden sentir olores a veneno en sus comidas e incluso saborear cosas desagradables.

Alucinaciones táctiles: se refieren a sensaciones en la piel o sensaciones de contacto: pinchazos, insectos, picor, etc.

Alucinaciones cenestésicas: referidas a la sensibilidad general del organismo y de las vísceras, por ejemplo una mano invisible que le aprieta en corazón, bichos en el estomago, etc.
Alucinaciones cinestésicas: se refieren a las sensaciones de motricidad el cuerpo y se presentan en los cuadros de intoxicación de alucinógenos y algunas esquizofrenias paranoides, como: me elevan del suelo, me empujan con fuerza, etc.
Glosario de términos
Hipnagógicas: imágenes que se perciben durante la transición de la vigilia al sueño.

Hipnopómpicas: imágenes que se perciben durante la transición del sueño a la vigilia.

Miembro fantasma: falsa experiencia perceptiva de un miembro amputado, o que perdió congénitamente o en el proceso del parto.
Cognición corpórea: se trata de la sensación de una presencia en el espacio cercano, como si se percibiera una especie de fantasma que los observa y pretende comunicarse.

Hipoestesias: percepción de la intensidad donde las percepciones son menos vivas y nítidas que en un estado de normalidad.

Hiperestesias: las vivencias perceptivas son mucho más ricas y/o intensas de lo normal. Percepciones amplificadas.

Autoscopia o heautoscopia: consiste en la visión de uno mismo en el espacio exterior, es decir ver uno su doble en frente de él.

Dismorfopsias: se refiere a la percepción alterada de las formas de los objetos.

Plagiopsia: consiste ver los objetos anormalmente alargados
Metamorfopsia: grado extremo de la Dismorfopsias, donde se da la transformación total del objeto.
Dismegalopsias: se caracterizan por la desfiguración de la imagen percibida en cuanto al tamaño (macropsias y micropsias).

Sinestesia: consiste en la evocación de un estimulo no presente (subjetivo) al percibir uno real (objetivo) sin que exista, en principio, ninguna relación entre ambos. Por ejemplo una persona puede oír un sonido y evoca inmediatamente un color relacionándoles en su imaginación, o bien dicen “veo olores” o “me saben los sonidos”.

Escisión perceptiva: supone la desintegración del objeto percibido en los elementos que lo integran, bien sólo respecto al color (metacromía) o a la forma en su conjunto (morfolisis).

Eso es todo con respecto a la psicopatología de la percepción y de la imaginación, hemos querido hacer un resumen entendible y sobre todo el uso de términos importantes para una respectiva identificación. Seguiremos trabajando con otras psicopatologías. Esperamos que les resulte interesante y enriquecedora esta información. Nos despedimos VISIÓN PSICOLÓGICA

1 comentario:

Anónimo dijo...

hola! soy estudiante de psicologia y me interesa mucho este tipo de temas, gracias y en verdad que buen resumen, es muy claro lo que dejaron ver,, gracias por hacer entendible cada concepto,,