;

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Psicopatología de la atención

Los trastornos de la atención pueden ser causados por condiciones anormales y disfunciones en tres áreas de la conducta del individuo: la consciencia, la afectividad y la psicomotricidad, estando o no medidas dichas disfunciones pro daño o afectación cerebral.

Así pues, un individuo afectado por obnubilación, delirium o cualquier otra alteración de la consciencia, ansiedad o depresión como estados alterados dela afectividad, y los estados de inquietud psicomotriz, entre otros, originan graves dificultades para mantener fijada la atención voluntariamente en un objeto o situación, comprometiendo en grado variable, según la gravedad de la patología, el rendimiento correcto de la atención.

Tradicionalmente, los trastornos de la atención se han dividido, según su expresión clínica, en hipoprosexias, asprosexias, pseudoaprosexias e hiperprosexias.

La hipoprosexia y la aprosexia consisten, respectivamente, en los grados ligero e intenso del déficit de atención. El individuo es incapaz de enfocar, fijar y mantener concentrada la atención hacia un objeto y se presenta, por ejemplo, en pacientes ansiosos, depresivos niños hiperactivos y en casi todos los déficits de la consciencia.

En estos casos, los pacientes muestran una atención lábil, inconstante, una condición que supone expresión de apatía.

Las pseudoaprosexias son como todos aquellos conceptos que comienzan con el prefijo pseudo, una falsa distractibilidad, un déficit aparente de la atención, ya que en realidad, el paciente puede ser capaz de fija la atención pero sólo en determinados objetos de su interés. Así que el individuo con pseudoaprosexia muestra una aparente ausencia de relación con el medio externo, pero conservando y manteniendo la atención respecto a dicho medio, especialmente a las reacciones de las otras personas.

La hiperprosexia es una exacerbación de la atención. Se trata de focalizaciones intensas, exageradas y transitorias en el transcurso de los estados anormales de consciencia que hemos designado como hipervigilancia, o en los estados maniacos de los trastornos bipolares o psicosis maniaco depresiva.

La hiperprosexia es, en realidad, distraibilidad, o sea, cambios bruscos de la atención, donde su desplazamiento de un objeto a otro es constante. El estímulo exterior más imperceptible es capaz de atraer, ya que existe una atención demasiado dispersa y, sobre todo, inestable.
Trastornos de la orientación en el tiempo y espacio.
La desorientación alopsíquica, supone, como ya se dijo, dificultades para precisar los datos respecto a nuestra situación en el tiempo y el espacio. La exploración de la orientación del individuo en dichas dimensiones tiene mucho interés psicopatológico, ya que si se observa algún trastorno en sus modos de experiencia quiere decir que existen problemas en la memoria, en la atención y/o en el pensamiento.

Cuando los enfermos se orientan simultáneamente o de forma alternativa, hacia elementos correctos e incorrectos del tiempo y del espacio, se dice que existe una doble orientación (también llamada orientación alopsíquica delirante).

Por lo que se refiere a la desorientación temporal hay pacientes que pueden perder la noción de la fecha y el día de la semana, situación frecuente en pacientes que están mucho tiempo hospitalizados. Pero en este caso no existe una causa cerebral, sino que influye otros factores más psicosociales como el aburrimiento, la falta de estímulos, el estado de ánimo, etc.

La desorientación espacial puede dar lugar a situaciones psicopatológicas muy diversas. Una situación muy frecuente en estos casos es la de los pacientes que, dependiendo de la hora en que viven, se orientan respecto al lugar con más o menos dificultad. Así, un enfermo aún puede saber, durante el día, que se encuentra en un hospital y demuestra su sufrimiento, pero no sabe donde se encuentra el hospital , ni sabe cuál es, por la noche, sin embargo, cree estar en su casa y busca desesperadamente cosas personales que no encuentra.

En otros casos el paciente que está ingresado en un hospital cree estar en su casa e identifica al personal con familiares. Pero también sucede lo contrario, es decir, que el enfermo está en su casa pero cree que está en un hospital y confunde a sus familiares con personal sanitario.