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sábado, 31 de mayo de 2008

Adicciones: Proceso Adictivo

El uso de diversas drogas tiene una historia ancestral y su conocimiento se documenta ya en escritos romanos y griegos. La mayor parte se empleó tanto para producir efectos de bienestar como para el tratamiento de las enfermedades. El desarrollo de técnicas modernas en la elaboración o en procesos de refinamiento llevó a la industrialización de variados compuestos y a su consumo masivo por el ser humano. El abuso de sustancias adictivas no se hizo común sino hasta eras más recientes; en gran medida debido al tráfico intenso para el consumo en todo el mundo. Los griegos y los romanos conocían ya sus aspectos benéficos y recurrían sobre todo al alcohol, dado que el opio, a pesar de conocer sus efectos, sólo lo aplicaron con fines curativos. Los conceptos de dependencia y abuso no se acuñaban aún en esa época, y el consumo de cannabis, por ejemplo, sólo fue propiciado en Asia menor entre los asirios.

En la actualidad, el uso, abuso y dependencia de drogas es un problema de salud pública mundial, y es importante conocer la historia de las sustancias a las que más se recurre por su efecto en la sociedad y en las diversas culturas.

Es necesario comprender el proceso adictivo (uso, abuso y dependencia) el cual incluye normas socioculturales de uso, el curso clínico de los trastornos por uso de sustancias y la neurobiología de la adicción.

El adicto no es un vicioso sino que es un enfermo. Y en esta enfermedad hay tres factores fundamentales. Uno, la exposición a la droga. Dos, la vulnerabilidad individual en la cual participa evidentemente el componente genético y participa la personalidad del individuo. Y tercero, el ambiente social en el cual está integrado. De la conjunción de estos tres factores se produce la enfermedad. Son estos tres factores los que hacen que el individuo comience el proceso adictivo. La manifestación clínica de la adicción depende de las características individuales de personalidad de cada adicto, así como de las circunstancias socio-culturales que lo rodean, sin embargo, los síntomas que se presentan son característicos de la enfermedad. Estos síntomas están presentes aunque la adicción sea de carácter químico o conductual, sin que esto haga una diferencia importante en el cuadro básico asintomático que llamamos adicción.

Básicamente el proceso de adicción consta de 5 etapas, las cuales son análogas a las de un compromiso, entre estas podemos (según el Dr. Arnold M. Washton en su libro " Querer No es Poder") observar:

ENAMORAMIENTO
Las primeras experiencias con las drogas suelen dejar una marca grabada. Si este primer contacto ha sido agradable, se produce un enamoramiento o atracción apasionada por volver a tomar la sustancia. Esta percepción distorsionada de la realidad, sin embargo, emociona, produce euforia y tranquiliza, lo que hace aumentar las probabilidades de que haya una nueva toma u ocasión de consumir.

LA LUNA DE MIEL
Una vez que el individuo ha aprendido: a través de su familia, de la sociedad o por experiencia propia que el consumo de ciertas substancias puede transportarlo como por arte de magia lejos de cualquier sentimiento o estado de ánimo negativo, el paso a la adicción es muy sencillo. Durante la fase de Luna de Miel, el futuro adicto experimenta todas las gratificaciones sin ninguna de las consecuencias negativas: siente que ejerce el control, que la toma es inofensiva y que él ejerce el control.


TRAICIÓN
Sin embargo lo que uno vislumbra en la luna de miel no es lo que en realidad obtiene. Con el paso del tiempo es traicionado. Así, además del deterioro sufrido en las principales esferas de la vida, es muy probable que el adicto esté realizando cosas que normalmente no haría para mantener su adicción (robar, mentir, etc...).

EN LA RUINA
Ahora el adicto debe consumir cada vez más para evitar que los crecientes sentimientos y estados de ánimo negativos profundicen en su conciencia y para tratar de mantener los efectos positivos que cada vez son menores y de menor duración. Está desarrollando tolerancia y tiene que consumir no ya para obtener placer o alivio sino para evitar el malestar asociado al síndrome de abstinencia.

APRISIONADOS
Con el tiempo, el adicto llega a un estado de desesperación en su relación con la sustancia y deja de lado todo lo demás. Se comporta cada vez de forma más impulsiva e incontrolada, está totalmente preso de la adicción. Esta etapa de la relación adictiva es un descenso a la desesperación y a la destrucción personal.

Estas etapas antes mencionadas pueden relacionarse con la experiencia clínica del Psicólogo Pablo EGENAU, sobre sus trabajos efectuados a jóvenes drogadictos, él manifiesta que existen etapas dentro del llamado proceso drogadiccional:


PRIMERA ETAPA: INICIO DEL CONSUMO
Esta es la etapa de consumo experimental, recreacional, de fin de semana y no tiene ninguna consecuencia negativa (ni deterioro escolar, ni colapso familiar), la persona se siente igual, sigue en control de sus acciones. La persona se autodefine como un consumidor pasivo, el consumo es privado, no se vincula con el tráfico de drogas. Esta primera etapa podría coincidir con los primeros actos de consumo planteados por MONTERO (1979), ya que al igual que estos actos, la actividad desviada se realiza por primera vez y en forma ocasional, el sujeto consume por primera vez droga y por el momento el haberla probado e incluso consumirla en forma recreacional aún no presenta ningún indicio de desadaptación.
El sujeto consume en forma esporádica droga principalmente motivado por lograr la aceptación de sus pares. Todavía no se transforma en un drogadicto, no han cambiado sus valores, no requiere de ingresos para consumirla puesto que la modalidad de consumo es principalmente con los amigos, siendo estos quienes proveen la droga (GONZALES y OSSA, 1996).

SEGUNDA ETAPA: CONSOLIDACION DEL COMSUMO
En esta etapa el sujeto empieza a destinar recursos para obtener la droga en forma independiente, vinculándose de esta manera con la red traficante. Poseer drogas pasa a ser un elemento de seguridad emocional. Cuando esto se produce en una etapa juvenil, donde la consolidación de la identidad es la gran tarea, se provocan grandes consecuencias ya que, la percepción de sí mismo cambia según se esté o no bajo los efectos de la droga. El organismo empieza a habituarse a la presencia de la sustancia y requiere cada vez dosis mayores, así el consumo deja de ser algo ocasional transformándose en algo más permanente. Aquí, el sujeto aumenta la dosis y comienza a probar otro tipo de drogas, llegando incluso a utilizar múltiples drogas. Además, el consumo de drogas empieza a realizarse solitariamente, por lo que ya no sólo es un reforzador social sino que pasa a ser un compensador importante de debilidades y limitaciones personales ( GONZALES y OSSA,1996).

En esta etapa comienza a producirse, al igual que con la desviación en general una vida dual y ambivalente. Hay un grupo de personas que saben que consume droga (en general los amigos con que consume) pero hay un grupo de amigos y padres que ignoran su consumo, ocurriendo un habitual choque interno entre ambas posiciones. El individuo se aleja paulatinamente de su grupo "normal" por temor a ser descubierto y criticado, acercándose cada vez más a los amigos consumidores.

Este proceso de desafiliación es lo que MONTERO (1979) denomina quiebre con el medio convencional a nivel comunicacional. Comienzan los cambios comportamentales, el sujeto debe desarrollar una serie de habilidades para seguir manteniendo oculto su consumo y para conseguir el capital necesario para comprar la droga, surgiendo de esta manera los primeros engaños, manipulaciones, mentiras y robos por parte del adicto, empieza a producirse un cambio de valores en el sujeto.

TERCERA ETAPA: EVIDENCIA DEL CONSUMO
En esta etapa se manifiestan alteraciones biológicas a nivel químico en el cerebro, la tolerancia aumenta, por lo que la dependencia de la sustancia es mayor. El estado "normal", sin drogas, es peor que el inicial y este trastorno del estado anímico agudiza la necesidad y la compulsión por lograr la euforia que se vive bajo los efectos de la droga. Se presentan deterioros en la personalidad tanto en los comportamientos como en las habilidades asertivas. Se pierden las conductas de autoprotección y surgen los problemas interpersonales y con la autoridad (EGENAU, 1997).

El consumo ya es algo habitual, de todos los días, se transforma en algo indispensable por lo que el sujeto debe generar ingresos que le permitan acceder a las cantidades de drogas que requiere a diario.

CUARTA ETAPA: DETERIORO COMO LIMITE
El deterioro biopsicosocial es evidente y profundo al llegar a esta fase. Se manifiestan cambios fisiológicos importantes, especialmente alteraciones neurológicas. Psicológicamente, la persona que ha compensado químicamente durante un largo período carencias que requerían de soluciones humanas, descubre que no tiene ninguna herramienta para lograr la normalidad que ansía, ha perdido la confianza en sí mismo y ahora consume para enfrentar la cotidianeidad e intentar trabajar, aunque sea marginalmente, y sentirse una persona "normal".


En esta etapa el deterioro cada vez se hace más severo, el sujeto ha perdido todo, su autoestima, amigos, familiares, sus valores. En este nivel la droga ya ni siquiera cumple su función compensadora, sino sólo le permite apaciguar los efectos de la drogadicción (GONZALES y OSSA, 1996).


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BIBLIOGRAFIA:

. Álvarez, M.(1991) “Adicciones: Como identificarlas y combatirlas”. Editorial: América. Panamá.
. Promudeh. “Fundamentos teóricos de las adicciones”. Oficina de Asuntos antinarcóticos de la embajada de los estados Unidos de Norte América. Lima: Perú.
. Washton A.(1996). “La adicción a la cocaína”. Ediciones: Paidos-Barcelona.


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