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jueves, 7 de agosto de 2008

Nacido para triunfar

Triunfadores y perdedores
Cada ser humano nace como algo nuevo, como que no existía antes; como un ser distinto dotado de todo lo necesario para triunfar en la vida. Individualmente, cada persona puede ver, oír, tocar, gustar y pensar por sí misma. Además cada una tiene sus propias potencialidades, sus capacidades y limitaciones. Por derecho propio, cada una puede ser una persona importante, pensante, consciente y productivamente creadora; en una palabra, posee las palabras, posee todos los atributos necesarios para ser triunfador.

Las palabras “triunfador” y “perdedor” tienen varios significados diferentes. Cuando nos referimos a un triunfador, no queremos decir que un individuo vence al otro derrotándolo. Nuestro empleo de la palabra triunfador está restringido a aquel individuo que responde auténticamente: aquel que en su comportamiento es veraz, confiable, sincero y sensible, tanto en su condición de individuo como de miembro de una sociedad.

Pocas personas son totalmente triunfadoras o perdedoras, es una cuestión de grado. No obstante, una vez que el individuo se halla camino de convertirse en triunfador, sus posibilidades de serlo son muchas mayores.

TRIUNFADORES:
Los triunfadores tienen diferentes potencialidades. Tener éxito no es lo más importante, sino es ser auténtico. La persona auténtica tiene la experiencia de la propia realidad al conocerse a sí misma y al convertirse en alguien sincero y sensible. La persona auténtica es la que realiza su propia unicidad, hasta entonces desconocida, y aprecia la unidad de los demás.El triunfador no consagra su vida al servicio de lo que imagina que debe ser, sino, por el contrario, se esfuerza por se él mismo y, como tal, no consume sus energías en representaciones dramáticas, ni en falsas pretensiones, ni tampoco en manipular o inducir a otras personas en sus propios juegos. El triunfador puede revelarse como realmente es, en lugar de proyectar imágenes que agraden, inciten o seduzcan a los demás, tiene conciencia de que existen una importante diferencia entre ser cariñoso y actuar cariñosamente, entre ser estúpido y actuar estúpidamente, entre ser inteligente y actuar inteligentemente, el triunfador no necesita esconderse detrás de una máscara, se despoja de sus propias imágenes irreales de inferioridad o de superioridad y no se deja atemorizar por la autonomía.

Cada persona tiene sus propios momentos de autonomía, aunque sean transitorios. Sin embargo, el triunfador puede mantener su autonomía durante periodos cada vez más largos, en ocasiones, puede fracasar pero, a pesar de ello, conserva la fe básica en sí mismo.

Un triunfador no se atemoriza de pensar por sí mismo, ni de usar sus propios conocimientos, puede distinguir entre hechos y opiniones y no pretende tener todas las respuestas. Escucha a los demás, evalúa lo que tienen que decir, pero se reserva el derecho de llegar a sus propias conclusiones, admira y respeta a otras personas, pero no se deja definir, abatir, limitar o atemorizar por ellos.

Un triunfador no practica el juego del “desamparado” como tampoco el de echar la culpa, por el contrario, siempre asume la responsabilidad de su propia vida. No otorga a nadie falsa autoridad sobre si, porque sabe que el es su propio jefe.

El triunfador posee un justo sentido del tiempo. Responde adecuadamente a cada situación, de una manera apropiada al mensaje enviado, y en todo caso preserva la importancia, el merito el bienestar y la dignidad de las personas con quien se comunica. Sabe que hay una oportunidad para cada cosa y un momento para cada actividad.

Para un triunfador el tiempo es valioso, por consiguiente, no lo malgasta. Vive aquí y ahora. Vivir el presente no quiere decir ignorar neciamente su pasado o desperdiciar la oportunidad de prepararse para el futuro, más bien como conoce su pasado, es consciente del presente y vive en él y espera el futuro con optimismo.

Un triunfador aprende a conocer sus sentimientos y sus limitaciones y no los teme, tampoco de deja intimidar por sus propias contradicciones o ambivalencias. Sabe cuándo está enojado y puede escuchar cuando los demás se enojan contra el. También pude dar y recibir afecto, o amar y ser amado.Un triunfador puede ser espontáneo, no tiene que responde de una manera rígida o preestablecida. Puede cambiar sus planes cuando es necesario. Al triunfador le entusiasma la vida, goza con su trabajo, el juego, la comida, las otras

personas, el sexo y la naturaleza. Goza de sus triunfos sin sentimientos de culpabilidad, y de las realizaciones de los demás sin envidia.

Aunque el triunfador puede gozar libremente, también es capaz de posponer el disfrute de su placer, puede disciplinarse en el presente para gozar más intensamente después. No teme buscar lo que desea, pero lo hace de una manera apropiada, no reside su seguridad en el control sobre los demás y no se dispone a ser perdedor.

Como el triunfador se preocupa por el mundo y sus habitantes, no se aísla de la sociedad y sus problemas, se preocupa, siente compasión y se compromete en esfuerzos por el mejoramiento de la calidad de la vida. Aun en la adversidad nacional o internacional, no se considera totalmente indefenso. Hace todo lo que está a su alcance para hacer de éste un mundo mejor.

¿Pero que pasa si no tenemos todo lo necesario para ser triunfadores? ¿Quiere decir que no podemos serlo? ¿Qué podríamos hacer para ser un triunfador?
Para responder a esas preguntas aquí les mencionamos algunos instrumentos para el cambio.


Cuando una persona quiere descubrir el porque de su “mala racha” y cambiarla es cuando quiere parecerse más al triunfador que ha nacido para ser, puede recurrir a experimentos de tipo gestalt o al análisis transaccional para realizar el cambio. La terapia gestalt y el AT son dos enfoques psicológicos de los problemas humanos. El doctor Frederick Perls dio nueva vida a los experimentos de tipo gestalt, el análisis transaccional fue desarrollado por el doctor Eric Berne.

Hablemos un poco de cada una de ellas y cuales son sus objetivos.
Con respecto a la terapia gestalt su propósito es ayudar al individuo a convertirse en un todo, ayudarlo a darse cuenta de sus partes fragmentadas, admitirlas, reclamarlas e integrarlas. Esta integración ayuda a realizar la transición desde la dependencia hasta la autosuficiencia, del apoyo autoritario externo al apoyo interior autentico. Tener apoyo interior significa concretamente que el individuo puede afirmar su personalidad por sí mismo, sin tener que recurrir a apoyos externos como, por ejemplo, su conyugue, sus títulos académicos, el nombre de su cargo, su terapeuta, etc. Por el contrario descubre que las aptitudes que necesita han estado siempre en él mismo y que puede confiar en ellas.

En cuanto al Análisis transaccional es un enfoque racional encaminado hacia la comprensión del comportamiento, con base en la suposición de que cada individuo puede aprender a confiar en sí mismo, a pensar por sí mismo, a tomar sus propias decisiones y a expresar sus sentimientos.

Berne dice que un objetivo importante del AT es establecer la comunicación más franca y autentica posible entre los componentes afectivos e intelectuales de la personalidad. Cuando esto ocurre la persona puede emplear tanto sus emociones como su intelecto de una manera equilibrada y no unas a costa del otro.

En resumen una persona que no tiene conocimiento de cómo actúa o siente está empobrecida. Como carece de confianza básica, oscila entre sus fuerzas interiores en conflicto. Es menos que un todo porque ha enajenado partes de sí mismo, puede haber enajenado su intelecto, sus emociones, su creatividad, sus sentidos corporales o alguna parte de su comportamiento. Cuando una persona se hace consciente de si misma y se encamina hacia la realización total, se enriquece.
Cualquier persona que decida convertirse más en triunfador que en perdedor, acepta semejantes instrucciones. A través de ellas descubre que puede confiar cada vez más en su propia capacidad de sentir y de juzgar. Continúa descubriéndose t renovándose a sí mismo. Para él, la vida no consiste en conseguir más, sino en ser más.





¡EL
TRIUNFADOR
SE ALEGRA
A VIVIR!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

muy interesante, como dicen a veces todo depende de nosotros,de nuestras habilidades, es cierto que tambien influye como nos han criado y como nos han enseñado afrontar las dificultades, pero tambien nosotros somos los que construimos nuestra propia vida, así que debemos pensar que nos conviene y de que forma podemos superarnos, yo personalmente opino que no existe la suerte, y que las oportunidades hay que aprovecharlas al máximo,solo de esta manera podremos lograr una realizacion como personas y superaciom personal.

Anónimo dijo...

yo leí este libro hace muchos años y me sirvió muchísimo.
Nuestro procer decía "nada debemos esperar sino de nosotros mismos" (José Gervasio Artigas) y es así...
No deja de llamarme la atención que todas las fotos de supuestos triunfadores en el blog son de HOMBRES de TRAJE Y CORBATA, ojo! triunfadores podemos ser TODOS, incluso mujeres y trabajadores de todos tipos, niños, jvenes, adultos y viejos... ojo con los esteriotipos.
Saludos, y sigan así, desde Uruguay, Cris: una triunfadora en el camino d la búsqueda.

tangas usadas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

jamàs he leìdo el libro
y me interesaria leerlo
este fragmento... estuvo en mi extra de desarrollo del potencial para el aprendizaje y la verdad me encanto porque fue un momento de .. "eso es cierto.." y me senti alentada a seguir...
me describiò bien el texto y recomendable si no estas en buenos caminos yo diria que .. se los dejaran leer a todas las personas existentes en esta tierra y de que se mejoraria ... se mejoraria.
porque aunque no lo crea nadie "todos nacimos para triunfar y ese es nuestro verdadero objetivoen la vida...."