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miércoles, 1 de octubre de 2008

¿En que nos afecta la Apariencia?

Es bien conocido que los cambios en el como lucimos ante los demás esta relacionado con nuestra autoestima y con nuestra auto percepción; es por ello que cualquier cambio en nuestra apariencia física puede afectar nuestro estado actual del yo si es que no tenemos la capacidad para aceptar y adaptarse a estos cambios, de la misma forma esto repercute directamente en su estado emocional, en su calidad de vida y en su funcionamiento personal, familiar, social y laboral.

Numerosos estudios muestran cómo la insatisfacción con la imagen corporal está asociada a una baja autoestima, pobre autoconcepto, problemas en la identidad de género, ansiedad interpersonal, problemas sexuales y trastornos depresivos. Partiendo de la definición de Raich vamos a considerar la imagen corporal como un constructo multidimensional que hace referencia a cómo uno percibe, imagina, piensa, siente y se comporta respecto a su propio cuerpo.

Aclarado esto podemos mencionar también diversas variables que influyen en el cambio de la imagen corporal, entre ellas tenemos:

El tipo de cambio físico que experimenta, la localización y el grado de discapacidad asociado.
Se ha comprobado que los enfermos con mayor riesgo de desarrollar problemas psicológicos y sociales son aquellos que presentan una mayor deformidad y disfunción física. La carga emocional invertida en la zona de cabeza y cuello es mayor que la de cualquier otra parte del cuerpo, debido al valor que la integridad facial tiene en la interacción social y en la comunicación y expresión emocional. Las alteraciones faciales suponen un ataque directo a la propia identidad personal y a la autoestima. La morbilidad psicológica es aún mayor cuando, además, se añade la pérdida de una función corporal.

Reacción del entorno y el apoyo social percibido
La vergüenza y el temor al rechazo por parte de las personas del entorno llevan a los pacientes a la evitación de las relaciones sociales y al aislamiento. El contacto físico, la cercanía, las señales no verbales de aceptación y agrado ante su presencia, son cruciales para generar emociones positivas asociadas a su nueva imagen y facilitan la reintegración social.

La valoración o significado que cada uno realiza de la alteración física concreta.
Las alteraciones en el aspecto físico no necesariamente han de ser visibles para los demás ni excesivamente exageradas para que causen angustia a la persona. Lo importante no es el cambio objetivo que ha sufrido sino el significado que la persona le atribuye. Mientras que para unos una cicatriz puede atacar dramáticamente su autoestima y constituir un recuerdo permanente de la enfermedad y la muerte, para otros es sinónimo de vida y representa la posibilidad de control o curación de su enfermedad. Esta valoración está mediada por las asunciones y creencias que cada individuo tiene respecto de la imagen corporal y de sí mismo (muy influidas por factores sociales y culturales) en estrecha relación con sus habilidades de afrontamiento y características de personalidad.

Se debe mencionar también que todos estos aspectos se relacionan debido a que la apariencia en toda persona va sufriendo diversos cambios desde que va creciendo y son estos cambios en las diferentes etapas de su vida que marcaran que parte es mas importante para ellos, esto indicara luego de sufrido el cambio físico el porque esta persona puede sentirse deprimida, angustiada, furiosa, etc. De la misma forma el recuerdo de la parte afectada trae consigo mucha carga emocional que tiende en muchas ocasiones no sale de la persona y se ve reforzada al verse a si mismo, a diferencia de otros problemas que uno pueda estar pasando, este problema trae consigo un recuerdo permanente que es el de tenerlo presente todo el tiempo en forma manifiesta y expuesta no solo a nosotros sino también a todo su entorno. Esto se ve relacionado a diversos cambios que la persona pueda pasar, entre ellos tenemos los siguientes:

A nivel perceptivo
La presencia de distorsiones perceptivas, tales como atención selectiva a la zona afectada y desatención a otras zonas del cuerpo que no han sufrido cambios y siguen siendo positivas; magnificación a la hora de percibir el tamaño del defecto y otras alteraciones perceptivas como el miembro fantasma.

A nivel cognitivo
Se observa la presencia de un autodiálogo interno crítico y peyorativo centralizado en la pérdida y en las consecuencias negativas. Con frecuencia este autodiálogo interno no es tan distorsionado como desadaptativo, observándose una frecuencia elevada de pensamientos intrusivos sobre su apariencia física. Creencias disfuncionales en torno a la valía personal Se detectan cambios en el autoconcepto, caracterizados por la percepción de pérdida del atractivo personal y de su valor como persona.

A nivel afectivo-emocional
En ocasiones se produce la adquisición de respuestas emocionales condicionadas ante el cambio físico: ansiedad, insatisfacción, displacer, hostilidad, frustración.

A nivel conductual
La vergüenza, el miedo al rechazo de los demás y el malestar asociado lleva al desarrollo de comportamientos de evitación y/o compensación hacia el propio cuerpo y hacia situaciones interpersonales, tales como: conductas para ocultar y disimular el defecto, evitar mirarse al espejo o mirar directamente la zona afectada, cambio en el estilo de ropa, preguntas constantes para reasegurar que no se nota, pudiendo llegar en algunos casos a manifestar conductas obsesivas, de evitación social y aislamiento.

Cabe resaltar también que cuando esto sucede debido a accidentes, desarrollo congénito o ancianidad en la mayoría de los casos se tiende a prestar mas importancia a las partes debilitadas o afectadas del cuerpo mas no a las que aun poseen buen funcionamiento o que no se han visto afectadas por alguna deformación y extirpación, esto es muy común y es también una de las causas para la aparición de depresión y otros trastornos y enfermedades relacionadas, lo que se recomiendo en psicoterapia es potencializar esas áreas que aun están en funcionamiento y que pueden ayudar para que la persona supere su problema, de la misma forma trabajar la angustia y la ira reprimida que posiblemente puedan tener, en la gestalt se trabaja hablando con el órgano que se ve afectado o con la parte del cuerpo dañada, de la misma forma el enfoque cognitivo conductual muestra muchos avances en estos casos, centrando a la persona primero en lo que siente y luego en lo que conductual o en todo caso en el síntoma emocional o afectivo que pueda estar presentando.

BIBLIOGRAFIA:
· Raich RM. (2000). Conocer y valorar el propio cuerpo. Madrid: Ediciones Pirámide.
· Baile Ayensa JI. ¿Qué es la imagen corporal? Cuadernos del Marqués de San Adrián.
http://www.uned.es/ca-tudela/revista/ n002/baile_ayensa.htm

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