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martes, 29 de julio de 2008

Más que una simple caricia

Siguiendo con los instrumentos del análisis transaccional planteado por Erick Berne hoy vamos hablar de las caricas, se define CARICIA como todo estímulo que va de una persona a otra, para reconocer la presencia de ésta, de su conducta o de su circunstancia.

Berne señaló la necesidad de las caricias como un “hombre”, y por lo tanto está en relación con la supervivencia. La caricia es “pro-vida” y la ausencia de ella (descalificación) es “pro-muerte” .

La necesidad diaria de caricias que requiere una persona, se identifica a través de una particular proporción que se denomina “constante de caricias”. Esta es llenada en la relación interpersonal y su aprendizaje, desde la infancia, determina que la persona busque más caricias en un rol u otro, así muchas personas encuentran más significado a uno de sus roles, restándole a otros.

De aquí podemos desprender deducciones como la experiencia de personas que se jubilan y que, al no trabajar, pierden una fuente de caricias importante, produciéndose en ellos una sensación de vacio que necesita ser reemplazado por otro quehacer o por otros roles, de no ser así, la persona tendrá un déficit de estimulación que implica cambios en su salud.

Es importante también recordar como Spitz hace descripciones nítidas de los trastornos ocurridos en los niños que en los primeros meses de vida han sido privados de estimulación, ellos tienen como resultado una alteración en su desarrollo. (Para más información véase artículo anterior de Spitz)
Clases de caricias
Las caricias pueden ser de dos clases:
· Positivas
· Negativas
Ø Agresivas
Ø De lástima
Ø Falso positivas

CARICIAS POSITIVAS:
Son aquellas que proporcionan niveles de estimulación favorables con protección, permiso y placer.
Ejemplo: un beso, un abrazo, frases como: “te quiero”, “me gusta tu trabajo”, “muy bien”, “comprendo, ya saldrá mejor”.

CARICIAS NEGATIVAS:
Aquellas que invitan a situaciones desfavorables o de malestar recurriendo a estimulaciones lascivas (negativas agresivas), que causan minusvalía y sobreprotección (negativas de lastima) o pseudo bienestar (falso positivas).

Ejemplo
Agresivas:
Un golpe, un insulto, frases como: -“¡te odio!” “¡no te quiero!”, “¡muérete!”, etc.
De lástima
Una mamá hace las tareas de su hija mientras dice: “tú eres tan pequeñita que no podrás hacer esto” frases como “pobrecito”, “que desvalido estás”, etc.
Falso positivas:
Una persona aprieta los cachetes de un niño mientras le dice: “que lindo eres” frases como: “gordita”, etc.

Por lo común toda persona aprendió desde pequeña, a recibir estímulos diversos. De los grupos anotados anteriormente. Todos ellos llenaron y seguirán llenando el “hambre” de caricias.
Las figuras más significativas para el niño, así también los “ensayos” de este, fueron enseñándole a establecer una mayor tendencia a buscar una clase de caricia para “sobrevivir” y, en forma no consciente, las buscará posteriormente en los diversos roles.

Si una persona intenta llenar, en su relación, caricias positivas y es rechazada, intentara entonces usar otras como pueden ser caricias agresivas, pues es mejor estas a no tener nada.

No es extraño, por ello, que algunas personas diariamente se quejen o sienten “necesidad” de conflictos pues necesitan llenar su sed de caricias.
CAMISETAS
Berne señaló que nuestro aprendizaje, para llenar el “hambre de estimulación”, determina una diferencia en nuestra personalidad. En nuestras relaciones interpersonales buscamos las caricias que se complementan para llenar dichas necesidades, usando conductas que nos identifican a través de un “invisible letrero” que poseemos en una “CAMISETA” que lucimos para los demás en forma no consciente. Encontramos así, a las personas que complementan nuestras necesidades.

Estas camisetas son:

FORMA DE EXPRESIÓN DE LAS CARICIAS
Las caricias pueden transmitirse expresándose en las siguientes formas:

Escritas: ej.: “una tarjeta de felicitación”.
Verbales: ej.: “te quiero”.
Gestuales: ej.: “una sonrisa”.
Físicas: ej.: “un abrazo”

La potencia de ellas va de menos a mas, es decir las menos potentes son las escritas y las más potentes, para e “hambre”, son las físicas.

Aquí también hay un aprendizaje que determinan que las personas utilicen un modo mas que el otro, y en otros casos rechacen alguno o tengan dificultad para usarlo, es por eso que algunas personas escribe cartas con muchas caricias que no están “permitidas” a dar verbalmente. Así también, hay quienes tiene mucha dificultad a tocar o ser tocados (un abrazo) y se limitan a dar gratificación verbal o gestual (sonríen o mueven la cabeza) , o en todo caso un limitado apretón de manos.

TIPOS CONDICIONALES E INCONDICIONALES
Tanto las caricias positivas como las negativas pueden presentarse como:
Caricias condicionales:
Son aquellas dirigidas a reconocer conductas o circunstancias de la persona.
Ej.
“te quiero porque eres inteligente”
“feliz cumpleaños”
“no te quiero cuando te portas mal”

Caricias incondicionales:
Se denominan así cuando están dirigidas a reconocer a la persona en sí.
Ej.
“me gustas mucho”
“eres importante para mi”
“te quiero”

Las caricias positivas incondicionales poseen mayor potencia de okeidad que las positivas condicionales, de ahí que llegan más saludablemente la constante de caricias, lejos de la okeidad están las caricias negativas y de ellas, aún más, las incondicionales.

Una persona puede haber aprendido a intercambiar más caricias condicionales y en menos grado incondicionales, incluso tender a ignorar a estas últimas. Así una chica puede estar muy preocupada frente a su enamorado pues éste le dice que la quiere, pero esto no es suficiente, necesita que le de razones ligadas a su conducta que, de acuerdo con su aprendizaje, justifique ser querida. Mamá o papá le enseñaron que la querían porque era obediente, inteligente o porque obtenía buenas notas en el colegio.

EVALUANDO LAS CARICIAS
En el trabajo de crecimiento o de psicoterapia es importante evaluar el modo como una persona puede estar llenando sus constante de caricias. Así comprendemos su influencia en las dificultades del individuo para comunicarse y sus recursos ante las descalificaciones.

Una manera de obtener información aproximada y útil, es revisar en cada uno de los roles de funcionamiento interpersonal (actividades, pareja, familia, y lo social), cómo está usando el sujeto, las diversas clases de estímulos. Resulta también importante observar la mayor o menor dificultad para dar o pedir y recibir caricias. Podemos tener una información cuantitativa recurriendo a dar un puntaje de 0 a 3 para cada clase de caricias en cado uno de los roles, en cuanto calificamos de “nada”, “poco y regular” o “bastante” respectivamente.

Con este diagnóstico, conocere4mos la camiseta que estamos usando más frecuentemente en forma general o especifica en cada rol. También sabremos cual de los roles está llenando en mayor grado el “hambre” de estímulos y saber cual empleamos menos, decidiendo de esta manera un particular comportamiento para refirmar un sistema programado de “hacer la vida”.
La terapia incluirá no sólo el análisis de lo dicho sino la utilización de técnicas para su modificación, a fin de que el cliente logre nuevas y saludables formas de compartir caricias.

BIBLIOGRAFIA
. Junchaya R. “No es nuestro destino, es nuestra programación” Ediciones Coperat. Lima: Perú
. Junchaya R. (1984) “Análisis transaccional y patología” Psiquiatría peruana Nº8. Lima: Perú.