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jueves, 17 de julio de 2008

Trastornos de la conducta alimentaría: Cuando la Imagen física se convierte en juego

Los Trastornos de la Conducta Alimentaría o Trastornos de Alimentación son manifestaciones extremas de una variedad de preocupaciones por el peso y la comida experimentados por mujeres y hombres. Estos incluyen la anorexia nervosa, la bulimia nervosa y el comer compulsivamente. Todos estos son problemas emocionales serios que pueden llegar a tener consecuencias letales.

Rosen (1990) sostiene que los trastornos de la conducta alimentaría son trastornos psicológicos que manifiestan graves anormalidades en el comportamiento de ingesta. Lo cual se asocia con una alteración grave, interfiriendo en el desenvolvimiento social, laboral y en el estudio.

La conducta alimentaría, tiene como elemento de estudio gran importancia por que representa una respuesta biológica inherente a toda persona. Expresando que la alimentación en el individuo deja de ser un impulso natural y automático para trasformarse en una respuesta eminentemente condicionada por factores psicológicos, sociales, culturales. Asimismo, desde otro punto de vista el trastorno de la conducta alimentaría va mas allá de su base biológica, aspectos neuroendocrinos, neuroquimicos, etc., lo que exige una aproximación multifactorial que al mismo tiempo ve al individuo como una unida funcional, en su interrelación sujeto-sociedad, desde una concepción biopsicosocial.

Por su parte el CIE-10 expresa que los trastornos de la conducta alimentaría son manifestaciones que se presenta particularmente en la infancia y niñez, suelen rehusar la alimentación, manifestando variaciones extremadamente caprichosas en relación a la conducta alimentaría normal, llevándose a cabo en presencia de la persona que cuida al niño. Además hay ausencia de enfermedad orgánica.

Gavino (1995) señala que los trastornos de la conducta alimentaría tiene su fundamento en el entorno social en al que cada individuo se desenvuelve. Las alteración que se producen están completadas desde las alteraciones que se producen están contempladas desde la psicología por un exceso o defecto, es decir comer mas o comer menos de lo necesario. Dichas perturbaciones son de naturaleza variada a menudo por aspectos sociales.

Son enfermedades de la conducta producida por una compleja interacción de factores, que pueden incluir trastornos emocionales y de personalidad, presiones familiares y una posible sensibilidad biológica o genética.

Características Psicopatológicas: Las personas con trastornos de alimentación comúnmente manifiestan fracaso para desarrollar un sentido de control sobre si mismo y sobre el medio ambiento, estrechamente ligadamente esta la ausencia de conciencia de los procesos corporales que implican sentimientos internos y cambios corporales (Bruch, 1973; citado en Buendía, 1996).

Existen dos aspectos psicopatológicos que son comunes. Estos están relacionados con la normalización de la autoestructura y un modelo de pensamiento definido. Dentro de los trastornos alimenticios las personas que sufren de Anorexia y Bulimia depende mucho de los acontecimientos externos para conservar su autoestima, tratando de agradar a los demás que a el mismo.

En su pensamiento presenta una variedad de distorsiones. El peso y la alimentación se experimenta en términos de todo o nada; Ej. Si comen más de su ración, sienten que han perdido el control. Este tipo de pensamiento se aplica también a la comida y al peso, relacionada otra conductas como es el estudio, ejercicios y la relaciones interpersonales; actitudes hacia si mismas y actitudes hacia los demás (Garner, Olmsted y Garfinkel, 1984; obsérvese en Buendía 1996).

Relación de los trastornos de alimentación con otros trastornos
A.- Comorbilidad y trastornos de alimentación: comúnmente los trastornos afectivos, trastornos de ansiedad, dependencia del alcohol y drogas, trastornos de personalidad y enfermedad física coexisten en un trastorno de alimenticio.

Algunos trastornos de la personalidad pueden llevar a una predisposición a desarrollar un trastorno de alimentación; en enfermedades físicas como la diabetes mellitus aumentan la vulnerabilidad psicológica en un trastorno de alimentación a través de una atención excesivamente rígida en la dieta o el peso. (Akistal et. Al. 1983 véase en Buendía 1996).

La falta de alimentación y la deficiencia nutricional hacen engrandecer las características de personalidad, aspectos cognitivos, afectivos y sociales.

B.- Trastorno de alimentación y depresión: es difícil distinguir entre un trastornos de alimentación y una depresión debido a que manifiestan signos, síntomas y tendencias familiares similares.

Según estudios se ha demostrado que el estado de animo depresivo puede observarse mayormente en pacientes con trastornos de alimentación y que se asemejan a las características vegetativas de una depresión mayor (40-80*100) (piran et. Al. 1985 cítese en Buendía, 1996).

Sin embargo tales síndromes son comunes en personas con una gran variedad de trastornos y además la falta de alimentación puede producir en el organismo cambios a nivel cognitivo, afectivo y social que se asemejan a una depresión mayor.

En pacientes con trastornos de alimentación. La pérdida de autoestima esta supeditada básicamente al temor a engordar y al peso corporal. Asimismo, también la perdida de control sobre la comida. Mientras que en la depresión primaria, el sentido de perdida de autoaprecio es mas totalizado.

C.- Trastornos de alimentación y trastornos de ansiedad: la relación entre ansiedad y trastornos de alimentación ha estado poco delimitado aunque se mantiene la idea sobre su importancia a nivel clínico.

Existe una relación entre los trastornos de alimentación y trastornos de ansiedad. Esto resulta afirmativo por diversos argumentos; al igual que en la relación con los trastornos afectivos, existen datos vinculados en la continuación de técnicas de Comorbilidad. Los datos de estudio longitudinal de Toronto indican una prevalencia de trastorno de ansiedad de más de 50% después de 4 a 8 años de tratamiento (Toneret, 1986; véase en Buendía, 1996). Se dice que la agorafobia, la fobia social y los trastornos de pánico fueron los tipos más comunes de trastornos de ansiedad.

D.- Trastornos de alimentación y trastornos de personalidad: las apreciaciones sobre la frecuencia de trastornos de personalidad en personas con trastornos alimentación se ha modificado cuantiosamente.

(Skodel, 1993; referido en Buendía, 1996) ha revisado recientemente este tema señalando una Comorbilidad de 74 x 100 en pacientes internos; y un 54 x 100 en pacientes externos expresando que los porcentajes varían dependiendo del instrumento que se utilice evaluando la personalidad y la fase del tratamiento en la que se encuentre el paciente.

En 1982, (garfinkel y garner véase en Buendía. 1996) revisaron las características clínicas de pacientes con trastornos de alimentación e infirieron que varios de estos pacientes poseen un trastornos de personalidad Borderline (TPB), basándose en observaciones reiterativas sobre labilidad afectiva y sentimiento de vació en anoréxicas y bulímicas, así como ausencia de placer y una necesidad de controlar artificialmente las funciones corporales y el pobre control de impulsos. Asimismo, denotaron gran interés en que estos no eran suficientes para originar posteriormente un trastorno de alimentación, debido a que no todos los sujetos diagnosticados con trastornos Borderline desarrollan un trastorno de alimentación.

De igual importancia han sido las descripciones sobre los trastornos relacionados en la imagen corporal (Broch, 1973; citado en Buendía, 1996).

E.- Trastornos de alimentación y enfermedades físicas: el vínculo existente entre las enfermedades físicas de origen crónico y los trastornos de alimentación es complejo. Lo cual refiere que la manifestación de la enfermedad física puede influenciar, acelerar y prolongar un trastorno de alimentación. (Garkinfel, Garner y Goldbloom, 1987; véase en Buendía, 1996). Los mecanismos subyacentes a esto, son complejos y probablemente se relacionan con variables biológicas, intrpsiquicos y familiares biológicamente se halla una relación genética entre un trastorno físico especifico y un trastorno de alimentación. Psicológicamente la experiencia de luchar contra la enfermedad física puede ocasionar en una persona la impresión de haber sida traicionada por su cuerpo y contribuir a un sentimiento de incapacidad y falta de control sobre su propia vida.

A todo esto se agrega que la enfermedad crónica puede originar un defecto en el crecimiento durante la infancia, una ausencia de crecimiento y peso adecuado en la adolescencia, o pérdida de peso en la edad adulta.

Cuando en un niño e manifiesta una enfermedad física esto puede originar que sus padres lo consideren una persona débil y con una personalidad de sobreprotección interfiriendo con los intentos de separación y autonomía propios de la edad del niño, propiciando el desarrollo de un trastorno de alimentación futura.

Una enfermedad física como la diabetes, donde los pacientes deliberadamente manipulan la insulina para perder peso puede dificultar el curso de un trastorno de alimentación causando dificultad o retraso en su recuperación (Roldin, 1985 véase en Buendía, 1996).

Factores de los trastornos de alimentación
En 1987, Toro y Vilardell señalaron que los trastornos de alimentación se dividen en factores predisponentes, precipitantes y mantenedores.

1.- Factores Predisponentes: Refieren que los motivos de una insatisfacción del mal cuerpo que desencadenaría tomar una solución para cambiar la figura seria la dieta, conjuntamente con la presión social, esbeltez y afrontamiento de la obesidad.

Sin embargo esta presión esta ejercida sobre todas las mujeres y que afortunadamente no todas presentan dichos trastornos. Debido a ello realizaron una investigación para conocer aquellos factores que expliquen por que hay mujeres que sufren dicho trastorno y por que otras no.

- Causales emocionales y afectivos: demostraron que las personas que llegan a padecer estos trastornos es porque tienen una respuesta emocional más lábil que otras. También se agregan aquellas teorías que pretenden que estos trastornos son subformas depresivas, así como las que implican que existe un alto grado de ansiedad.

- Características de Personalidad: Las personas que sufren estos trastornos son catalogadas como emocionalmente inestables. (Garner et al. 1980; referido por Raich, 1994). Condicionándose ante el castigo, supresión de reforzadores y la presencia de estimulo según la teoría de Gray, 1982 (Raich, 1994).

- Características familiares: Toro y Vilardell (1987) reportaron que familiares de Primer grado que manifiestan trastornos de alimentación, trastornos afectivos, estatus socio-económico medio-alto y en algunos casos la edad de los padres.

2.- Factores Precipitantes: Acontecimientos vitales potenciales estresantes: en la vida de una persona aparecen muchos cambios entre los cuales tenemos la muerte de un familiar cercano, casarse, divorciarse, perder el trabajo o el inicio de esto, el nacimiento de un hijo, etc.

Subsiguiente se ha elaborado un interesante estudio sobre la que mas puede afectar a los adolescentes Compass et al. 1997 y en niños Canalda 1988 (obsérvese en Raich, 1994).

Compass et al (1987) han diseñado una escala de 200 acontecimientos estresantes para adolescentes de 14 a 18 años en los que miden el impacto, la frecuencia y la debilidad. Estos están clasificados en:

- Intimidad, Sexo, Romance
- Familia
- Compañeros
- Académico
- Autonomía
- Social


Canalda 1988: ha desarrollado una escala de 84 acontecimientos vitales para niños entre los que se pueden destacar lo siguiente:

- Nacimiento de un hermano(a).
- Separación de los padres.
- Fallecimiento del padre.
- Cambio de vivienda.
- Trabajar fuera de casa (madre).
- Cambio de escuela.
- Cambio de etapa escolar.
- Aparición de una enfermedad grave.
- Conflictos importantes con un amigo(a) cercano(a).


El surgimiento de una de estas circunstancias hace que el sujeto de una respuesta en la que muchas veces no sabe como darla, creando un nivel de tensión, produciendo el inicio de dicho trastorno.

Otra salvación estresante son las relaciones con el sexo opuesto, el contacto social, manifestando miedo y angustia., lo cual debemos saber generar nuevas alternativas de respuestas hacia un problema, a través de las habilidades para solucionar problemas y la autoconfianza en nuestra capacidades de respuestas para poder ayudar a superar momentos conflictivos.

3.- Factores Mantenedores: La conducta alimentaria alterada (Garner y Bemis, 1985; citado por Raich, 1994) se mantiene especialmente por factores cognitivos y conductuales.

Este modelo esta aplicado esencialmente, a la anorexia. Cuando se llega a la decisión de adelgazar y se cumple este régimen, esta conducta queda reforzada por el procedimiento de reforzamiento negativo es decir de evitacion de la aversión. Al hacer régimen o al provocarse el vomito, o cosa que le causa pánico: la posibilidad de engordar. La falta de validez de los datos con el sistema son desechados o distorsionados. Es decir si alguien le dice que esta demasiada delgada, distorsionan esta comunicación confirmándole que esta demasiado gorda.

La dieta no solo esta mantenida por la evitacion por la evitacion de la situación fóbica (estar gorda), sino por el refuerzo que recibe el sentirse capaz de controlarse.

Bibliografía
. Buendía, J. (1996). Sicopatología en niños y adolescentes. Madrid Pirámide
. CIE-10. (1992). Trastornos mentales y del comportamiento. Madrid.
. Gavino, G. (1995). Problemas de alimentación en el niño. Madrid Pirámide
. Raich, R. (1994). Anorexia y bulimia. Trastornos alimentarios. Madrid Pirámide
. Toro y Villardel, E. (1987). Anorexia Nerviosa. Barcelona Martínez Rocca S.A.

Próximamente anorexia y Bulimia

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