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martes, 9 de septiembre de 2008

Conflictos de pareja y sus repercusiones en la vida sexual

La satisfacción en las relaciones sexuales es un componente fundamental de la felicidad de una pareja.

Si una pareja funciona bien sexualmente, le da un valor de un 20 a un 25% a la sexualidad dentro de la relación. Si una pareja funciona a nivel sexual insatisfactoriamente, le da un valor a la sexualidad de un 75 a un 80%

La satisfacción sexual incluye el grado en que una persona disfruta de sus relaciones sexuales. En la mayoría de los casos esta implica no solo la satisfacción genital sino también la satisfacción de nuestras necesidades afectivas, que se nutren de sentimientos de seguridad y confianza en uno mismo y en el otro y de una integración adecuada de los sentimientos de agresividad y de poder dentro de la relación. Que es algo diferente a los sentimientos/expectativas utópicos de una imposible perfección, fomentada por mitos y creencias socio-culturales. Por dificultades sexuales nos referimos aquellos problemas en las relaciones sexuales que no llegan a constituir una disfunción sexual propiamente, pero que en mayor o menor medida distorsionan el encuentro sexual. Estos pueden ser dificultades para relajarse durante el acto sexual, un juego erótico breve o poco imaginativo, sentirse poco atraído por el otro miembro de la pareja, la rutina sexual, y ligera dificultades en la relación de pareja, que se manifiestan con una falta de “pasión” en las relaciones sexuales.

La frecuencia de estas dificultades sexuales se ponen de manifiesto en un estudio llevado a cabo por Frank (1978) en el que un cuestionario aplicado a cien parejas que se autodefinían como que “su matrimonio funcionaba”, se encontró que el 77% de las mujeres y el 50% de los hombres tenían algún tipo de dificultad sexual donde en ambos casos era frecuente el escaso juego erotizo.

En este mismo estudio se halló un 63% de disfunciones sexuales en la mujer donde prevalecía la dificultad para alcanzar la excitación y el orgasmo; y entre los hombres un 40% admitió tener algún tipo de disfunción sexual, siendo la más frecuente la eyaculación precoz y luego la dificultad eréctil.

Hay que destacar de este estudio la diferencia en la percepción de los problemas sexuales del otro miembro de la pareja: todas las esposas eran concientes de las disfunciones de sus maridos, muchos maridos ni sospechaban de los problemas sexuales de sus esposas.

Cuando hablamos de disfunciones sexuales nos referimos a aquellos problemas sexuales que entorpecen de manera significativa la satisfacción sexual en la pareja, debido a que alteran el funcionamiento psico-fisiológico de uno o ambos miembros.

Describiremos a través del gráfico la fisiología del la respuesta sexual en el hombre y la mujer y a través de de este diagrama mostraremos una clasificación de las disfunciones sexuales más frecuentes

Respuesta sexual y disfunción sexuales
(H) = Hombre; (M) = Mujer

Una breve definición de cada una de estas disfunciones sexuales es la siguiente:

Trastorno en la fase de deseo:
Deseo sexual inhibido. Esta es tal vez la disfunción sexual más frecuente en hombres y mujeres. “es la inhibición persistente y difusa del deseo sexual” no siendo causada exclusivamente por factores orgánicos y no es sintomática de una patología psiquiátrica.

Fobia y aversión sexual. “es un malestar persistente o recurrente y la evitación de todos o casi todos, los contactos genitales con la pareja”. Hay un miedo intenso e irracional a la sexualidad y un impulso a evitar las situaciones sexuales. Puede haber fobias sexuales simple y localizadas o generalizadas.

Adicción sexual. Es un trastorno adictivo en el que la conducta que es utilizada adictivamente es alguna forma de conducta sexual. El diagnóstico no se hace en base a la conducta, sino en como esa conducta se relaciona con la vida de la persona.

En los trastornos adictivos subyace un mismo proceso patológico adictivo, que puede expresarse a través de diferentes manifestaciones conductuales.

Es un trastorno en el cual se emplea una conducta sexual que puede funcionar para producir placer y para que proveer un escape del malestar interno, en un modelo caracterizado por:

1) El fracaso periódico de controlar la conductua sexual
2) La continuidad de la conducta sexual a pesar de las consecuencias dolorosas significativas.

Trastornos sexuales en la fase de excitación:
Disfunción sexual general (“frigidez”). La mujer no experimenta sensaciones eróticas ni placer sexual. No hay señales de excitación fisiológica, por ejemplo hoy poca lubricación vaginal.

Disfunción erectiva. Es la dificultad para lograr o mantener una erección suficiente para realizar el coito.

Trastornos sexuales en la fase de orgasmo:
Anorgasmia femenina. Es la incapacidad para alcanzar el orgasmo, ya sea a través de las caricias y/o durante el coito (anorgasmia coital).

Eyaculación precoz. Es la dificultad para el control voluntario del reflejo eyaculatorio.

Eyaculación retardada. Es la dificultad (a veces la imposibilidad), para eyacular durante las relaciones sexuales.

Eyaculación retrograda. En estos casos se produce la eyaculación pero debido a un fallo en el esfínter vesícula eyaculación va hacia atrás, es decir hacia la vejiga, lo cual hace que la orina tenga un color lechoso.

Síndrome del dolor eyaculatorio. Es el dolor que se produce antes durante, o después de la eyaculación.

Las disfunciones sexuales restantes:

Vaginismo. Es un trastorno que impide la penetración debido a una contracción involuntaria de la entrada de la vagina.

Dispareunia. Es dolor –en el hombre o en la mujer- durante la penetración.

Todas estas disfunciones sexuales pueden ser primarias (están desde el inicio de las relaciones sexuales), o secundarias (aparecen después de un periodo de un normal funcionamiento sexual). También pueden ser generalizadas (aparecen con cualquier pareja o situación sexual) o pueden ser situacionales solo aparecen con cualquier pareja o situación sexual) o pueden ser situacionales solo aparecen con determinada pareja o en determinada situación sexual.

Haremos una breve referencia a las causas de las disfunciones sexuales. En términos generales, las causas de los problemas sexuales se pueden dividir en psicológicas y físicas. Las causas físicas se pueden subdividir en enfermedades orgánicas, cirugía, fármacos y drogas.

Otra forma útil de clasificar las causas de las disfunciones sexuales y sus interacciones consiste en diferenciarlas temporalmente. Esto puede ayudar a entender los mecanismos implicados. Así se pueden separar las causas en:

Factores predisponentes. “Incluyen las experiencias tempranas en la vida que hacen a una persona vulnerable para desarrollar una disfunción sexual posteriormente”.

Factores precipitantes. “Son sucesos o experiencias asociadas a la aparición de un disfunción sexual”.

Factores de mantenimiento. “Explican el porque persiste la disfunción” (Hawton, 1988).

BIBLIOGRAFIA
Díaz Morrfa, J. (2003) Prevención de los conflictos de pareja; ED. Desclee de Brouwer; Madrid.

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